Maja Haderlap es una escritora y poeta nacida en 1961 en Bad Eisenkappel / Železna Kapla, en Carintia (Austria), perteneciente a la minoría eslovena de esa región, un elemento clave en toda su obra.
Su escritura se sitúa entre la memoria histórica, la identidad lingüística y la experiencia del trauma colectivo. Uno de sus ejes centrales es la Segunda Guerra Mundial y la resistencia antifascista en Carintia, especialmente a través del recuerdo familiar y comunitario. Esa dimensión histórica no aparece como documento, sino como materia poética y narrativa profundamente vivida.
Su novela más conocida, Engel des Vergessens (El ángel del olvido, 2011), obtuvo amplio reconocimiento internacional y fue traducida a múltiples idiomas. En ella reconstruye la historia de su familia partisana eslovena bajo el nazismo y las tensiones de la posguerra, combinando lirismo, memoria y testimonio.
Como poeta, Haderlap ha publicado varios libros en esloveno y alemán, trabajando constantemente entre lenguas, lo que refuerza su poética de frontera: una escritura que habita el “entre”, donde la lengua misma es un espacio de identidad y conflicto.

El sol de mediodía
El sol de mediodía
posó su arco iris en mi pupila.
por entre la llovizna de luz
esplenden los gestos en la mesa
como envueltos en papel seda rosa.
moscas caen sobre su dorso
con este calor de locos y patalean
sin sentido con sus patitas.
se levó ahora el telón de ópera de este día de verano.
lo sujetamos en las copas de los árboles
ebrias de esporas, y en el espinoso rosal.
me sostengo sobre mis frases de los amigos,
atenta por si me alcanzan más llamados.
nuestras copas envían chispas de fuego
al cielo en suspenso que permanece en el horno
más tiempo de lo imaginado.
el vino en las garrafas llama la tormenta
que a la noche nos entrega al mojado.
Traducción del alemán: Claudia Sierich
Die mittagsonne
hat ihren regenbogen in mein auge gelegt.
durch den sprühregen aus licht
flimmern handreichungen bei tisch,
wie in rosa seidenpapier gewickelt.
fliegen landen auf dem rücken
bei dieser affenhitze, schlagen
unsinnig mit ihren beinchen aus.
nun ist sie hochgezogen
die operafolie des sommertages.
wir machen sie fest
an den sporentrunkenen baumkronen,
und den stacheligen old red moss .
ich lehne an meinen freundschaftssätzen
und halte ausschau nach zurufen.
feuerfunken werden von unseren gläsern
in den gespannten himmel geschleudert,
der länger im ofen verharrt als gedacht.
der wein in den karaffen läutet den donner ein,
der uns am abend dem nass überlässt.