Poeta de lo inmediato y lo tangible, William Carlos Williams nació en Rutherford en 1883, entre herencias cruzadas: padre inglés, madre puertorriqueña. Médico de profesión —formado en la University of Pennsylvania School of Medicine— ejerció toda su vida en su comunidad, atendiendo cuerpos mientras afinaba una de las miradas más precisas de la poesía moderna.
Lejos del tono erudito de T. S. Eliot, Williams apostó por una poética arraigada en lo cotidiano, en el habla viva de Estados Unidos. Su principio —“no ideas but in things”— definió una escritura donde el mundo se revela en objetos mínimos: una carretilla roja, la lluvia, unas gallinas blancas.
Autor de Spring and All y del ambicioso Paterson, convirtió la experiencia local en materia universal. Su influencia atraviesa generaciones, desde la Beat Generation hasta voces como Allen Ginsberg.
Murió en 1963, el mismo año en que recibió el Pulitzer Prize for Poetry. Dejó una lección clara: la poesía no está en las ideas abstractas, sino en las cosas —y en la manera de mirarlas.

UNA SUERTE DE CANCION
Deja que la serpiente espere
en su guarida
y la escritura
sea de palabras, quedas y veloces, afiladas
para la embestida, quietas a la espera,
desveladas.
-Reconciliar por la metáfora
a la gente con las piedras.
Componer (no ideas, cosas) Inventar!
Saxígrafa es la flor que abre rocas.
Traducción: Francia Rosa Calzadilla
A SORT OF A SONG
Let the snake wait under
his weed
and the writing
be of words, slow and quick, sharp
to strike, quiet to wait,
sleepless.
---through metaphor to reconcile
the people and the stones.
Compose. (No ideas
but in things) Invent!
Saxifrage is my flower that splits
the rocks.