William Shakespeare leído por Harold Bloom
En Shakespeare: The Invention of the Human (1998), Harold Bloom propone una idea central: Shakespeare no solo representa la condición humana, sino que la inventa tal como la entendemos en la modernidad.
Bloom sitúa a Shakespeare en el centro del canon occidental. Para él, personajes como Hamlet, Falstaff o Lear no son solo figuras dramáticas, sino conciencias en proceso, capaces de pensarse a sí mismas en tiempo real. Esa interioridad cambiante —esa voz que se escucha mientras se forma— sería uno de los grandes aportes de Shakespeare.
Según Bloom:
- Shakespeare crea personajes que evolucionan psicológicamente dentro del lenguaje.
- Introduce una forma de autoconciencia que no estaba desarrollada antes con esa complejidad.
- Su obra no depende de sistemas filosóficos: el pensamiento ocurre en la voz de los personajes.
Bloom también insiste en que Shakespeare escapa a cualquier apropiación ideológica o teórica: su grandeza reside en su capacidad de contener múltiples interpretaciones sin agotarse.
En esta lectura, Shakespeare no es solo un autor del Renacimiento inglés, sino una figura que redefine lo que entendemos por individuo, mente y experiencia en la literatura.

Soneto 116
Que para la unión de dos corazones sinceros
Yo no ponga impedimento. El amor no es amor
Cuando altera su curso al no encontrar su sendero,
O abandona su camino al primer impostor.
¡Oh no! Amor es esa siempre fija y fiel estrella
Quien en tiempo de tormenta nunca se estremece;
Vigila la barca sin establecer querella,
Y la medida de su cuidado siempre crece.
El amor no es juguete del tiempo aunque hermosura
Sea víctima de su insacïable y curva hoz;
El amor no se altera ni conoce premura,
Y perdura con paciencia buscando su voz.
Si estoy en un error, y éste me fuera probado,
Yo nunca hubiera escrito, y el hombre nunca amado.
Traducción: Marcelo Pellegrini
SONNET 116
Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments; love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove.
O no, it is an ever-fixèd mark
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wand’ring bark,
Whose worth’s unknown, although his heighth be taken.
Love’s not Time’s fool, though rosy lips and cheek
Within his bending sickle’s compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
If this be error and upon me proved,
I never writ, nor no man ever loved.