(Nació en Oporto en 1919 y murió en Lisboa en 2004. Dedicó su vida exclusivamente a la poesía. Estudió Filología Clásica y desde muy temprano la palabra fue su territorio: a los tres años memorizó un poema enseñado por una criada y su abuelo le transmitía versos de Luís de Camões. A los doce años comenzó a escribir.
Publicó su primer libro, Poesía (1944), en una edición financiada por su padre. A partir de allí desarrolló una obra continua que incluye títulos como Día de Mar (1947), Coral (1950), En el tiempo dividido (1954), Mar nuevo (1958), Libro Sexto (1964), Geografía (1967), Dual (1972), El nombre de las cosas (1977) y Navegaciones (1983), entre otros.
Tradujo al portugués a Eurípides (Medea), a Dante Alighieri (El Purgatorio de la Divina Comedia) y a William Shakespeare (Hamlet y Mucho ruido y pocas nueces).
Una antología de sus versos fue publicada en Venezuela en 1998, posteriormente editada en España en el año 2000. En 2003 recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, uno de los reconocimientos más importantes de la lengua, otorgado por el conjunto de su obra .
Sus poemas habitan también espacios físicos: pueden leerse en el oceanario de Lisboa, con el mar de fondo, y su poema “Lisboa” está inscrito en una plaza de la ciudad que lleva su nombre.
Recibió además el Premio Camões en 1999 y el Premio Max Jacob en 2001 . Fue la primera mujer en obtener el Reina Sofía, consolidando una trayectoria que atraviesa toda la poesía portuguesa del siglo XX.
“Sé que es posible construir un mundo justo / fiel a la perfección del universo.”

Sophia de Mello Breyner, su voz
La pequeña plaza Mi vida había tomado la forma de la pequeña plaza Aquel otoño en que tu muerte se organizaba meticulosamente Yo me aferraba a la plaza porque tú amabas La humanidad humilde y nostálgica de las pequeñas tiendas Donde los empleados doblan y desdoblan cintas y telas Yo quería cambiarme por ti, porque ibas a morir Y la vida toda dejaba allí de ser la mía Yo trataba de sonreír como tú sonreías Al vendedor de periódicos al vendedor de tabaco Y a la mujer sin piernas que vendía violetas Yo le pedía a la mujer sin piernas que rezara por ti Yo encendía velas en todos los altares De las iglesias que quedan cerca de esta plaza Pues tan pronto abrí los ojos fue para leer La vocación de lo eterno escrita en tu rostro Yo convocaba las calles los lugares las gentes Que fueran testimonio de tu rostro Para que ellos te llamaran para que ellos deshicieran El tejido que la muerte entrelazaba en ti MAR SONORO Mar sonoro, mar sin fondo, mar sin fin Tu belleza aumenta cuando estamos solos Y tan honda íntimamente tu voz Sigue el más secreto danzar de mi sueño Que hay momentos en que yo supongo Que eres un milagro creado sólo para mí. *** Después de la ceniza muerta de estos días, Cuando el vacío blanco de estas noches Se gaste, cuando la niebla de este instante Sin forma, sin imagen, sin caminos, Se disuelva, cumpliendo su tormento, La tierra emergerá pura del mar De lágrimas sin fin donde me invento. PASAN LOS CARROS Pasan los carros y hacen temblar la casa La casa donde estoy sola. Las cosas ya fueron vividas hace mucho: Hay en el aire espacios extintos La forma grabada en el vacío De las voces y los gestos que otrora aquí estaban. Y mis manos no pueden asir nada. Sin embargo miro hacia la noche Y necesito cada hoja. Tórtola, gira en el aire tu vida, Lejos de mí Hasta para sufrir este tormento de no ser Necesito estar sola. Mejor la soledad de eternas partidas De planes y preguntas, De combates con el inextinguible Peso de muertes y lamentos Mejor la soledad porque es completa. Creo en la desnudez de mi vida. Todo lo que me ocurre es prescindible. Sólo tengo el sentimiento pendiente de todo Con la eternidad flotando sobre las montañas. Jardín, jardín perdido Nuestros miembros cercando tu ausencia Las hojas se dicen una a otra tu secreto, Y mi amor se oculta como el miedo. LA PAZ SIN VENCEDORES NI VENCIDOS Danos Señor la paz que te pedimos La paz sin vencedores ni vencidos Que el tiempo que nos diste sea un nuevo Recomienzo de esperanza y de justicia Danos Señor la paz que te pedimos La paz sin vencedores ni vencidos Eleva nuestro ser a la transparencia Para poder leer mejor la vida Para comprender tu mandamiento Para que venga a nosotros tu reino Danos Señor la paz que te pedimos La paz sin vencedores ni vencidos Haz Señor que la paz sea de todos Danos la paz que nace de la verdad Danos la paz que nace de la justicia Danos la paz llamada libertad Danos Señor la paz que te pedimos La paz sin vencedores ni vencidos PENÉLOPE Deshago durante la noche mi camino. Todo lo que tejí no es verdadero, Sólo tiempo para ocupar el tiempo muerto, Y cada día me alejo y cada noche me aproximo. CAMÕES Y LA RENTA Irás a palacio. A pedir que la renta Te sea cancelada la fecha convenida Este país te mata lentamente País que llamaste y no responde País que nombras y no nace En tu perdición se conjuraron Calumnias, desamor, envidia ardiente Siempre estuvo por encima de los enemigos El que se atrevió a ser íntegramente Y aquellos que invocaste no te vieron Porque estaban encorvados y doblados Por la paciencia cuya mano de ceniza había borrado los ojos en sus rostros Irás a palacio, irás pacientemente Pues no te piden canto sino paciencia Este país te mata lentamente Camões e a tença Irás ao paço. Irás pedir que a tença Seja paga na data combinada. Este país te mata lentamente País que tu chamaste e não responde País que tu nomeias e não nasce. Em tua perdição se conjuraram Calúnias desamor inveja ardente E sempre os inimigos sobejaram A quem ousou ser mais que a outra gente. E aqueles que invoscaste não te viram Porque estavam curvados e dobrados Pela paciência cuja mão de cinza Tinha apagado os olhos no seu rosto. Irás ao paço irás pacientemente Pois não te pedem canto mas paciência. Este país te mata lentamente. Traducción: Nidia Hernandez
Sophia de Mello, su Centenario en La maja desnuda, UPV Radio. Conduce: Nidia Hernández
