La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

MEMORIAS DE LA MAJA | 1992

Sophia de Mello Breyner en La Maja Desnuda

En marzo de 1992, cuando La Maja Desnuda se acercaba a sus cuatro años de transmisiones por la Emisora Cultural de Caracas 97.7 FM, El Diario de Caracas anunciaba una emisión dedicada a una de las grandes voces de la poesía portuguesa: Sophia de Mello Breyner Andresen.

La reseña, firmada por Blanca Elena Pantin y publicada el 18 de marzo de 1992, da cuenta de una de las búsquedas que acompañaron al programa desde sus primeros años: acercar al público venezolano la obra de poetas que todavía tenían una presencia limitada en nuestras librerías y espacios culturales.

Aquella emisión incluía: Arte Poética en la propia voz de la poeta, un registro especialmente significativo dentro de la historia sonora de La Maja Desnuda. En 1992, la poesía portuguesa también tenía una voz en Caracas.

La moral del poema no depende de ningún código

EL DIARIO DE CARACAS — Miércoles 18 de Marzo de 1992 — Archivo La maja desnuda

Blanca Elena Pantin

Es la concepción de una de las más grandes poetas contemporáneas a quien el programa “La maja desnuda” dedica hoy su emisión. La poesía —afirma De Mello Breyner— no está supeditada a ninguna ley; la razón es muy sencilla —y por simple, compleja— no depende de nada porque es una realidad que se integra, comulga, con el tiempo vivido.

La cita es a las tres de la tarde.

“Después de la ceniza muerta de estos días,
cuando el vacío blanco de estas noches
se gaste, cuando la neblina de este instante
sin forma, sin imagen, sin caminos
se disuelva, cumpliendo su tormento.
La tierra emergerá pura del mar
de lágrimas sin fin donde me invento

SOPHIA DE MELLO BREYNER ANDRESEN

(OPORTO 1.919)”

“En su tránsito la noche es roja
y la vida que llevamos parece
exhausta, inútil, ajena
nadie sabe dónde va
ni de dónde viene
mas el eco de sus pasos
llena el aire de caminos y de espacios
y despierta en las calles muertas
entonces el misterio de las cosas estremece
y lo desconocido crece
como una flor roja.

SOPHIA DE MELLO BREYNER ANDRESEN

(OPORTO 1.919)”

El programa La maja desnuda que se transmite a las tres de la tarde, los miércoles de cada semana, a través de FM 97.7, estará dedicado hoy a la poeta Sophia de Mello Breyner Andresen, una de las voces capitales de la poesía portuguesa. Nacida el 6 de noviembre de 1919, publica en 1944 su primer libro, cuyo austero título, Poesía, remitiría a su portentoso verbo; incluida en la vasta antología de lengua lusitana preparada por Fernando Pessoa y titulada, Lluvia oblicua y otros poemas, la obra de esta poeta es ahora destacada por la conductora de ese raro, pero único, programa llamado La maja desnuda en una emisión que debe oírse. Varios de los textos fundamentales de tan grande poeta, serán leídos por Nidia Hernández, cuyo terco empeño ha hecho posible la divulgación de la obra de esta y otros fundamentales poetas de las letras contemporáneas en Venezuela. Uno de esos textos, que Hernández citará es el ars poética de Sophia de Mello Breyner Andresen, leído por su autora la noche de julio de 1964 a propósito del Gran Premio de Poesía que le otorgó la Sociedad Portuguesa de Autores; ese texto fue publicado por la revista Poesía que dirige Pérez una nota de presentación a cargo de Rodolfo Alonso.

«La poesía no me pide exactamente una especialización puesto que su arte es el arte del ser. Tampoco es tiempo o trabajo lo que la poesía me pide. Ni me pide una ciencia ni una estética, ni una teoría. Antes me pide la entereza de mi ser, una fidelidad más pura de lo que aquella que puedo controlar. Me pide una intransigencia sin fisura. Me pide que arranque de mi vida que se quiebra, gasta, corrompe y diluye una túnica sin costura. Me pide que viva atenta como una antena, me pide que viva siempre, que nunca duerma, que nunca me olvide. Me pide una obstinación sin treguas, densa y compacta»

Todo eso por una convicción absoluta, por una manera de entender la vida porque su poesía —tal como ella la definió— es su explicación con el universo, su convivencia con las cosas, su participación en lo real, su encuentro con las voces y las imágenes. «Por eso —decía y reafirma— el poema no habla de una vida ideal pero sí de una vida concreta: ángulo de la ventana, resonancia de las calles, de las ciudades y de los cuartos, sombra de los muros, aparición de los rostros, silencio, distancia y brillo de las estrellas, respiración de la noche, perfume del tilo y del orégano».

Porque en definitiva es la compleja simplicidad de su poesía lo que sobrecoge y conmueve de la palabra de esta mujer. «En su tránsito la noche es roja/ y la vida que llevamos parece/ exhausta, inútil, ajena/ Nadie sabe a dónde va/ ni de dónde viene/ mas el eco de sus pasos/ llena el aire de caminos y espacios/ y despierta en las calles muertas/ Entonces el misterio de las cosas estremece/ y lo desconocido crece como una flor roja».