Philippe Jaccottet (1925–2021) fue un poeta, ensayista y traductor suizo de lengua francesa, considerado una de las voces más importantes de la poesía europea de la segunda mitad del siglo XX. Nació en Moudon, en el cantón de Vaud, Suiza, y estudió Letras en la Universidad de Lausana.
En 1953 se estableció en Grignan, un pequeño pueblo de la región de Provenza, en el sur de Francia, donde vivió gran parte de su vida. La contemplación del paisaje, la naturaleza, la luz y el paso de las estaciones se convirtieron en elementos esenciales de una obra marcada por la sobriedad, la atención al mundo sensible y una profunda reflexión sobre la fragilidad de la existencia.
Entre sus libros más destacados se encuentran L’Effraie (1953), Airs (1967), À la lumière d’hiver (1977), Pensées sous les nuages (1983), Après beaucoup d’années (1994) y Ce peu de bruits (2008). Además de su labor poética, desarrolló una importante carrera como traductor de autores fundamentales de la literatura europea, entre ellos Hölderlin, Rainer Maria Rilke, Giuseppe Ungaretti, Leopardi y Homero.
Su poesía rehúye la grandilocuencia y busca una expresión de extrema claridad, capaz de captar los instantes en que la realidad cotidiana revela una dimensión de asombro o trascendencia. La luz, el silencio, los árboles, los pájaros y los paisajes rurales aparecen con frecuencia en sus poemas como vías de acceso a una reflexión sobre la belleza, la muerte y el misterio del mundo.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Gran Premio Nacional de Poesía de Francia, el Premio Petrarca, el Premio Goncourt de Poesía y el Premio Schiller. En 2014 fue incorporado a la colección de la Biblioteca de La Pléiade, un honor excepcional reservado a los autores más importantes de la literatura en lengua francesa y que recibió en vida.

Philippe Jaccottet, su voz
El ignorante Así como envejezco crezco en ignorancia, Mientras más vivo, menos poseo y menos reino. Todo lo que tengo, es un espacio a veces cubierto de nieve o brillante, nunca habitado. ¿Donde está el dador, el guía, el guardián? Aguardo en mi cuarto inicialmente callado (el silencio aparece cual siervo a poner orden) Y yo espero que una por una las mentiras se aparten: ¿Que más queda? ¿Que retiene al agonizante? ¿Al punto de impedirle morir? ¿Qué fuerza le permite aun hablar entre sus cuatro paredes? ¿Lo sabré yo, el ignorante, el inquieto? Mas lo escucho realmente hablar y su palabra Irrumpe con el día, impreciso aùn: “Como el fuego, el amor instaura su transparencia en la culpa y la belleza de la madera vuelta cenizas….” Traducción: Diana Insausti L'ignorant Plus je vieillis et plus je croîs en ignorance, plus j'ai vécu, moins je possède et moins je règne. Tout ce que j'ai, c'est un espace tour à tour enneigé ou brillant, mais jamais habité. Où est le donateur, le guide, le gardien ? Je me tiens dans ma chambre et d'abord je me tais (le silence entre en serviteur mettre un peu d'ordre), et j'attends qu'un à un les mensonges s'écartent : que reste-t-il ? que reste-t-il à ce mourant qui l'empêche si bien de mourir ? Quelle force le fait encor parler entre ses quatre murs ? Pourrais-je le savoir, moi l'ignare et l'inquiet ? Mais je l'entends vraiment qui parle, et sa parole pénètre avec le jour, encore que bien vague : « Comme le feu, l'amour n'établit sa clarté que sur la faute et la beauté des bois en cendres... » Mientras te escucho, el reflejo de una vela tiembla en el espejo como una llama trenzada de agua. Esta voz, también, ¿no es el eco de otra, más real? ¿Va él a escucharla, él que se debate entre las manos siempre demasiado lentas del verdugo? ¿La oiré yo? Si alguna vez hablan por encima de nosotros entre los árboles constelados de su abril. Traducción: Rafael José Díaz
Philippe Jaccottet en La maja desnuda UPV Radio. Conduce; Nidia Hernández
