La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Ishion Hutchinson

Ishion Hutchinson (Port Antonio, Jamaica, 1982) es poeta, ensayista y crítico literario jamaicano, considerado una de las voces más destacadas de la poesía caribeña contemporánea. Su obra se caracteriza por una extraordinaria riqueza verbal, una profunda conciencia histórica y una exploración constante de las relaciones entre memoria, paisaje, colonialismo y lenguaje.

Estudió en Jamaica antes de trasladarse a los Estados Unidos para continuar su formación académica. Su trabajo poético dialoga tanto con la tradición caribeña como con la poesía inglesa, africana y norteamericana, construyendo una voz singular dentro del panorama internacional.

Entre sus principales libros de poesía se encuentran Far District (2010), House of Lords and Commons (2016) y School of Instructions: A Poem (2023). También es autor del libro de ensayos Fugitive Tilts (2018), una colección de textos sobre literatura, historia y cultura que revela la amplitud de sus intereses intelectuales.

Su obra ha recibido importantes reconocimientos, entre ellos el PEN/Joyce Osterweil Award for Poetry, el Whiting Writers’ Award, el American Academy of Arts and Letters Award in Literature y una beca Guggenheim.



Después del Huracán


Después del huracán entra un silencio, trastornado, blanco como los cascos
blancos de los supervisores del gobierno viendo a las chozas

sin techo, rescatando a aves aturdidas, anotando observaciones
en la lógica de las plumas, invertidas, como gaviotas que aún regurgitan; garabateando los hechos

sobre los cedros caídos, esparramados como generales muertos sobre
medallones de hojas; dibujan gráficos para mostrar que la costa

ha reacomodado su idea de la belleza de las villas
de un resort, milagrosamente no destrozadas por --

llámalo Cíclope -- el paso a través de las vidas
de niños y cerdos, el ojo único que desenganchó

banjos de las colinas, destrozándolos en Rio Valley;
ellos anotan cómo aullaba hacia esa oscura parroquia

de St. Thomas, tambaleándose borracho con latigazos de cables y calambres,
paralizando a los postes de luz y las palmeras,

sembrando discordia entre vecinos, expuestos,
parados en medio de sus vidas aplastadas, desperdigadas por primera vez.

Pasó por encima de la cabeza de la tía May, desordenando
los muebles, la dejó parloteando sobre algo,

una mezcla entre un ave y un niño; no se sabe
cómo demolió sus sentidos, no hubo palabras, empacaron

sus instrumentos, las moscas regresan a hacer genuflexiones
a sus rodillas, sobre el rostro de la tía May, ablandada;

no hubo palabras, excepto: No se preocupen, mientras se marchan,
como si hubiesen dejado las mejores promesas por venir.


Traducción: Carolina Iribarren





After the Hurricane



After the hurricane walks a silence, deranged, white as the white helmets
of government surveyors looking into roofless


shacks, accessing stunned fowls, noting inquiries
into the logic of feathers, reversed, like gullies still retching; they scribble facts


about fallen cedars, spread out like dead generals on leaf
medallions; they draw tables to show the shore


has rearranged its idea of beauty for the resort
villas, miraculously not rattled by the hurricane's—


call it Cyclops—passage through the lives
of children and pigs, the one eye that unhooked


banjos from the hills, smashed them in Rio Valley;
they record how it howled off to that dark parish


St. Thomas, stomping drunk with wire lashes and cramps,
paralyzing electric poles and coconut trees,


dishing discord among neighbours, exposed,
standing among their flattened, scattered lives for the first time.


It passed through Aunt May's head, upsetting
the furniture, left her chattering something,


a cross between a fowl and a child; they can't say
how it tore down her senses, no words, packing


their instruments, flies returning to genuflect
at their knees, on Aunt May's face, gone soft;


no words, except: Don't fret, driving off,
as if they had left better promises to come.