La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Hilde Domin

Hilde Domin (1909–2006) fue una de las voces más importantes de la poesía alemana de la posguerra y una poeta central de la experiencia del exilio en el siglo XX.

Nació en Colonia, Alemania, en una familia judía. Con el ascenso del nazismo, se vio obligada a abandonar el país en 1932, iniciando un largo exilio que la llevó primero a Italia y luego a la República Dominicana, país que marcó incluso su seudónimo literario: “Domin”.

Su poesía está atravesada por la experiencia del desarraigo, la pérdida de la patria y la reconstrucción de la identidad en el lenguaje. Domin escribe con una claridad deliberada, casi despojada, donde cada palabra parece sostenida por la necesidad ética de nombrar lo esencial.

Tras la Segunda Guerra Mundial regresó a Alemania, donde desarrolló una importante labor como poeta, ensayista y profesora. Su obra se convirtió en una referencia fundamental para la literatura de la memoria y el exilio en lengua alemana.

Entre sus libros más importantes destacan Nur eine Rose als Stütze (Solo una rosa como apoyo) y Wozu Lyrik heute (Para qué la lírica hoy), donde reflexiona sobre la función de la poesía en el mundo contemporáneo.
Hannah Arendt diría de Hilde Domin: “Sus poemas son muy bonitos, son los únicos, verdaderamente auténticos y hermosos poemas de emigración que yo conozco, Muchas gracias por pensar en mí». 



Palomas bajo la lluvia



Mis pies que han andado tanto,

mis pies dos palomas

que cada noche

buscaban el nido de tus manos,

mis pies de niño.


Los cuales ha sacudido

están sentados bajo la lluvia

frente a tu puerta

arrimados el uno al otro

mis pies de niño


Dos palomas bajo la lluvia.




Traducción: Geraldine Gutiérrez-Wienken


Tauben im Regen


Meine Füße die viel gegangen sind,

Meine Füße Zwei Tauben

die jede nacht

das Nest deiner Hände tales,

Meine Kinderfüße.


Die du weggewiesen hast,

sie sitzen im Regen

vor deiner Tür,

aneinander geschmiegt,

Zwei Tauben im Regen,


Meine Kinderfüße.