Gülten Akın nació en 1933 en Yozgat, Turquía, y murió en 2015 en Ankara. Es una de las voces más importantes de la poesía turca del siglo XX, reconocida por una obra que une sensibilidad lírica, conciencia social y una profunda atención a la vida cotidiana de las mujeres y las comunidades rurales.
Estudió Derecho en la Universidad de Ankara y trabajó durante años como abogada en distintas regiones de Turquía. Esa experiencia le permitió conocer de cerca las desigualdades sociales y la vida en el interior del país, elementos que marcaron fuertemente su poesía.
Su primer libro, Rüzgar Saati (1956), muestra una poesía más íntima y lírica, influida por el modernismo turco. Con el tiempo, su escritura se volvió más directa y comprometida, con obras como Kestim Kara Saçlarımı (1960), Sığda (1974), Ağıtlar ve Türküler (1976), Beni Sorarsan (1983) y Sessiz Arka Bahçeler (1998), donde incorpora el lenguaje popular, el folclore y la voz de las mujeres.
Recibió numerosos premios, entre ellos el Premio Sedat Simavi de Literatura, el Premio de la Fundación de la Lengua Turca y otros reconocimientos nacionales que la consolidaron como una figura central de la poesía contemporánea en Turquía.

Mancha Aquí estamos en el punto más caótico de nuestro tiempo alguien debería escribirnos, si no lo hacemos quién lo hará el más guardado silencio, el más leve se convirtió en el fino cuchillo que usamos para esculpir el crudo día dónde están ellos, el milagro de parpadear y la magia que brilla en cada movimiento un día más sin ser visto un día más que pasó devastando la hierba así que nos enteramos que era ciego, como si no hubiera callejón ni transeúnte nadie para grabar el transeúnte dijeron enciérrenlos, dejen la llave en su antiguo lugar pero la verdad es que es algo vergonzoso, como dice Camus para ser feliz contigo mismo voces y otras voces, dónde están las voces del mundo la mancha invadió el tejido Sin decir nada sin decir nada Traducción: Francia Rosa Calzadilla