La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Carlos Drummond de Andrade

Carlos Drummond de Andrade (1902-1987) nació en Itabira y murió en Río de Janeiro. Fue poeta, cronista y uno de los autores más influyentes de la literatura brasileña del siglo XX.

Estudió en colegios de Minas Gerais y se graduó en Farmacia en la Escuela de Farmacia de Ouro Preto, aunque nunca ejerció esa profesión. Trabajó como funcionario público en el Ministerio de Educación y en el servicio público federal en Río de Janeiro.

Publicó su primer libro de poesía, Alguma poesia, en 1930, obra clave del modernismo brasileño. Entre sus libros más importantes se encuentran Brejo das almas, Sentimento do mundo, A rosa do povo, Claro enigma y Lição de coisas.

Su poesía aborda temas como la existencia cotidiana, la soledad, la política, el tiempo, la memoria y la condición humana, con un lenguaje a la vez coloquial, reflexivo y profundamente lírico.

Es considerado una figura central del modernismo en Brasil y uno de los grandes poetas en lengua portuguesa.

UN BUEY VE A LOS HOMBRES

Tan frágiles (más que un arbusto) y corren
y corren de un lado para otro, siempre olvidándose
de alguna cosa. Ciertamente les falta
no se que atributo esencial, puesto que se presentan nobles
y a veces graves. Ah espantosamente graves,
hasta siniestros. Acongojados, diríase que no escuchan
ni el canto del aire ni los secretos del heno,
como también parecen no observar lo que es visible
y común a cada uno de nosotros, en el espacio, Y quedan tristes
y en el rastro de la tristeza llagan a la crueldad.
Toda su expresión mora en los ojos y se pierde
en un simple pestañear, una sombra.
Nada en los pelos, en los extremos de inconcebible fragilidad,
y como en ellos hay poca montaña,
y que incapacidad para organizarse en formas calmas,
permanentes y necesarias. Tienen tal vez,
cierta gracia melancólica (un minuto) y con esto se hacen
perdonar la agitación incómoda y el translúcido
vacío interior que los torna tan pobres y carentes
de emitir sonidos absurdos y agónicos: deseo, amor, celos
(¿Qué sabemos nosotros?) sonidos que despedazan y caen en el campo
como piedras afligidas y queman la hierba y el agua,
es difícil después de esto, rumiar nuestras verdades.


Traducción: Nidia Hernández





Um boi vê os homens

Tão delicados (mais que um arbusto) e correm e correm de um para o outro lado,
sempre esquecidos de alguma coisa.
Certamente falta-lhes não sei que atributo essencial,
posto se apresentem nobres e graves, por vezes.
Ah, espantosamente graves, até sinistros.
Coitados, dir-se-ia que não escutam nem o canto do ar nem os segredos do feno,
como também parecem não enxergar o qe é visível
e comum a cada um de nós, no espaço.
E ficam tristes e no rasto da tristeza chegam à crueldade.
Toda a expressão deles mora nos olhos –
e perde-se a um simples baixar de cílios, a uma sombra
Nada nos pêlos, nos extremos de inconcebível fragilidade,
e como neles há pouca montanha,
e que secura e que reentrâncias e que impossibilidade
de se organizarem em formas calmas, permanentes e necessárias.
Têm, talvez, certa graça melancólica (um minuto) e com isto se fazem
perdoar a agitação incômoda e o translúcido vazio interior
que os torna tão pobres e carecidos de emitir sons absurdos e agônicos:
desejo, amor, ciúme
(que sabemos nós), sons que se despedaçam e tombam no campo
como pedras aflitas e queimam a erva e a água,
e difícil, depois disto, é ruminarmos nossa verdad