Arto Melleri (1956–2005) fue uno de los poetas más intensos y singulares de la literatura finlandesa contemporánea, además de dramaturgo, actor y figura central de la contracultura poética en Finlandia.
Nació en Lappeenranta, al sureste del país, y estudió en la Academia de Teatro de Helsinki. Desde los años 70 se convirtió en una voz destacada dentro de la poesía finlandesa, asociada a una escritura de fuerte carga expresiva, teatralidad y energía verbal.
Su poesía se caracteriza por una mezcla de lirismo, violencia emocional, ironía y una sensibilidad urbana y existencial. Melleri construyó una voz que oscila entre lo visionario y lo desgarrado, explorando temas como la identidad, el cuerpo, el alcohol, la marginalidad y la fragilidad psicológica.
Entre sus libros más conocidos destacan Ainoa valittu (1978), Kuolleesta kuolleemmat (1980) y Jäniksen vuosi (1986), además de una amplia producción teatral y textos performativos que consolidaron su reputación como artista de escena.
Fue una figura muy popular pero también trágica dentro del panorama cultural finlandés, y su vida estuvo marcada por la intensidad creativa y la inestabilidad personal, lo que terminó influyendo en la recepción de su obra.
La poesía de Arto Melleri se sitúa en un territorio de alta tensión emocional, donde el lenguaje se convierte en performance, confesión y estallido, convirtiéndolo en una de las voces más potentes de la poesía finlandesa de finales del siglo XX.

LA SURA DE LA SOMBRA
El que no tiene
una sombra en su interior
una Sombra a la que pueda retirarse
lejos de la multitud
una sombra, una penumbra, un manantial secreto
que murmure quedamente
un Manantial cuyas aguas curen
la fiebre en el alma
está desamparado en el desierto
cegado por el sol
condenado a creer
en todo espejismo
y la arena del desierto cambia
constantemente de forma,
y la ciudad desaparecida del mapa
seguirá igual de alejada
El que no tiene
una sombra en su interior
una sombra una penumbra un manantial secreto
un manantial cuyas aguas curen
la fiebre en el alma
infortunado aquel que no tiene una sombra en su interior.