Estados Unidos, 1932–1963
Sylvia Plath nació el 27 de octubre de 1932 en Boston, Massachusetts, y murió en Londres el 11 de febrero de 1963.
Fue hija de Otto Plath, profesor universitario y especialista en abejas, y de Aurelia Schober Plath, de ascendencia austríaca. La muerte de su padre cuando Sylvia tenía ocho años dejó una huella profunda en su vida y en su poesía, convirtiéndose en uno de los temas recurrentes de su obra. Creció junto a su hermano menor, Warren, en Massachusetts, en un hogar donde los estudios y la lectura ocupaban un lugar importante.
Durante parte de su niñez vivió en Jamaica Plain, barrio histórico de Boston que forma parte de su biografía temprana.
Plath fue una estudiante brillante. Ingresó en el Smith College, donde destacó por sus logros académicos y literarios. En 1953 sufrió una grave crisis emocional que dio origen, años después, a su única novela, The Bell Jar (La campana de cristal), publicada en 1963 bajo el seudónimo Victoria Lucas. La novela, de fuerte componente autobiográfico, se ha convertido en un clásico de la literatura contemporánea.
Tras graduarse obtuvo una beca para estudiar en la University of Cambridge, en Inglaterra. Allí conoció al poeta Ted Hughes, con quien se casó en 1956. La pareja tuvo dos hijos, Frieda y Nicholas.
Entre sus libros de poesía destacan The Colossus (1960), el único publicado durante su vida; Ariel (1965), aparecido de manera póstuma y considerado una de las obras maestras de la poesía moderna; Crossing the Water (1971), Winter Trees (1971) y Collected Poems (1981), que reunió gran parte de su producción poética.
En 1982 recibió de manera póstuma el Premio Pulitzer de Poesía 1982, convirtiéndose en la primera poeta en obtener ese reconocimiento después de su muerte. Su obra también ha sido traducida a decenas de idiomas y continúa siendo objeto de estudios, reediciones y homenajes en todo el mundo.
Durante los años cincuenta entabló una estrecha amistad con la poeta Anne Sexton, a quien conoció en Boston mientras ambas asistían a los seminarios de poesía impartidos por el poeta Robert Lowell. Las dos compartían el interés por convertir la experiencia personal en materia poética y solían conversar después de clase sobre literatura, escritura y sus vidas. Aunque sus estilos eran diferentes, la crítica las considera figuras fundamentales de la poesía confesional estadounidense.


Sylvia Plath, su voz
Filo La mujer alcanzó la perfección. Su cuerpo muerto tiene la sonrisa de la consumación, la ilusión de una fatalidad griega fluye en los pliegues de su toga, sus pies descalzos parecen decir: hasta aquí llegamos, se acabó. Cada niño muerto, serpiente blanca, cada ínfimo cántaro de leche, ahora vacío. Ella los atrajo de nuevo para su cuerpo como pétalos de una rosa que se cierra cuando el jardín se petrifica y las fragancias sangran en las gargantas dulces, profundas, de la flor nocturna. La luna no tiene por qué estar triste mientras observa desde su cofia ósea. Está habituada a este tipo de cosas. Sus lutos crujen y se arrastran. Trad. María Negroni Edge The woman is perfected. Her dead Body wears the smile of accomplishment, The illusion of a Greek necessity Flows in the scrolls of her toga, Her bare Feet seem to be saying: We have come so far, it is over. Each dead child coiled, a white serpent, One at each little Pitcher of milk, now empty. She has folded Them back into her body as petals Of a rose close when the garden Stiffens and odors bleed From the sweet, deep throats of the night flower. The moon has nothing to be sad about, Staring from her hood of bone. She is used to this sort of thing. Her blacks crackle and drag.