La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Sandro Penna

Sandro Penna nació el 12 de junio de 1906 en Perugia, Italia, y murió el 21 de enero de 1977 en Roma. Fue uno de los grandes poetas italianos del siglo XX, admirado por la pureza, musicalidad y transparencia de una obra breve pero profundamente original.

Su poesía se caracteriza por un tono íntimo y luminoso, donde el deseo, la juventud, el amor y la contemplación cotidiana aparecen expresados con extrema sencillez y delicadeza. Penna evitó la retórica y construyó una voz poética de apariencia simple, pero de gran intensidad emocional.

Vivió gran parte de su vida en Roma en condiciones económicas difíciles, llevando una existencia discreta y apartada de los círculos literarios más oficiales. Sin embargo, recibió el reconocimiento y la admiración de escritores como Pier Paolo Pasolini, Eugenio Montale y Umberto Saba.

Entre sus libros más importantes destacan Poesie, Appunti y Stranezze. Su obra aborda el amor homoerótico con naturalidad y sensibilidad, algo poco frecuente y valiente en la Italia de su tiempo.

En Caracas, Luna Nueva de la Universidad Metropolitana, publica una colección de poemas de Sandro Penna traducidos por Carmen Leonor Ferro.


Acróbata adolescente, en ti

Está toda la tragedia oscura de la belleza

Tú bailas sonríes sufres

Lo dice tu cara a través de la sonrisa que esfuerzas

Pidiendo al público la simpatía

Que necesitas tanto

Y bailas y saltas y mueres de amor

Y no sabes por quién

A tu alrededor están las bailarinas

Que sientes tus hermanas

Crees amarlas (fueron ellas quienes tomaron

Tu carne joven por primera vez)

Oh la tragedia oscura de tu belleza

¿Cuál de ellas sintió tu verdadero sabor?

¿Por qué no les dejaste al resto de los hombres?

Cómo no comprendiste lo que merecía

Tu boca pura de muchacho

Tu boca que si quisiera no sabría

Sonreír cínicamente indiferentemente

Como la de los otros hombres

¿Eres bello lo sabes?

¿Sabes que nadie puede tener

Tu gracia desatada e ingenua,

Que ninguna criatura es como tú, perfecta?

Tus ojos son negros y sensuales

Y ríen también cándidamente

Y tu fuerza ligera es la misma fuerza de tus sentidos

La misma de tu edad

De tu completa perfecta belleza

Si supieras todo esto

Sufrirías por no encontrar en el mundo

Una persona digna de amar

Y quizás te volverías feo

Hace falta que no sepas nada

Y los otros ignoran saber

Una mujer sentada cerca de mí

Dijo indiferentemente: Qué bello ese muchacho

Y quizás no te miró de nuevo

Belleza gran Directora

Aunque vivas en el cuerpo de un muchacho

Todas las cosas vulgares

Redimes y haces bellas

La orquesta toca una canción lenta

Y tú adolescente la escuchas detenido, apoyado

De lado a la pared, con los ojos lejanos

Te conmueves: y contigo

Parece que se conmueve el mundo.


Traducción: Carmen Leonor Ferro