Matsuo Basho (1644–1694) fue el poeta más importante del período Edo en Japón y el gran maestro del haiku clásico.
Nació en Ueno, provincia de Iga, y desarrolló una vida marcada por el viaje, la contemplación y la búsqueda espiritual. Su poesía elevó el haiku —entonces llamado hokku— a una forma de arte refinada y profundamente filosófica, basada en la observación directa de la naturaleza y la experiencia del instante.
Bashō transformó la poesía japonesa al introducir una sensibilidad cercana al zen, donde la simplicidad, el silencio y la fugacidad del mundo adquieren un valor central. Sus versos capturan momentos mínimos —una rana que salta al estanque, la lluvia sobre un campo, el silencio de un sendero— convirtiéndolos en experiencias de iluminación poética.
Entre sus obras más importantes destacan El estrecho camino hacia el interior (Oku no Hosomichi), un diario de viaje que combina prosa y haiku, considerado una de las cumbres de la literatura japonesa.

Meses y días son perpetuos transeúntes
los años que se relevan son igualmente viajeros.
Aquel que boga durante toda su vida
el que con la mano va sujetando el bocado de un caballo
sale a recibir a la vejez, viaja día tras día.
Del viaje hace su hogar.
Yo mismo, desde hace no sé qué año
como jirón de nube que cede a la invitación del viento
no he cesado de albergar pensamientos vagabundos
y he ido errante por las riberas marinas…