La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

María Wine

María Wine. Suecia. (1912-2003). Poeta y novelista sueca nacida en Copenhague, Dinamarca, con el nombre Karla Maria Petersen. Fue una de las voces más personales e intensas de la poesía escandinava del siglo XX.

Tuvo una infancia marcada por la pobreza y pasó parte de su niñez en instituciones de asistencia social, experiencias que dejaron una profunda huella en su sensibilidad literaria. Más tarde se trasladó a Suecia, donde desarrolló toda su obra y adoptó el nombre literario María Wine.

Debutó como poeta en la década de 1940 y rápidamente llamó la atención por una escritura íntima, apasionada y existencial, centrada en el amor, la soledad, el cuerpo, la vulnerabilidad humana y la búsqueda de libertad interior.

Entre sus libros más importantes destacan Vinden ur mörkret, Naken som ljuset y Klinga av is. Su poesía se caracteriza por la intensidad emocional, el tono confesional y una gran transparencia expresiva.

Además de poesía escribió novelas autobiográficas y libros para niños. Su obra fue ampliamente leída en Suecia y traducida a diversas lenguas europeas.

María Wine ocupa un lugar singular dentro de la poesía nórdica contemporánea por la honestidad emocional y la fuerza íntima de su voz poética.



Desolación

Ella siguió viviendo su vida
en la habitación donde él había muerto
para poder seguir respirando
siempre sus últimos suspiros
reflexionar sobre las últimas
ideas que él pensó—
Se metía en las ropas de él
se sentaba en su sillón yleíayleíaunayotravez
el último libro que él había leído
pero nunca pasaba de la página
a la que él había llegado—

Llevaba en su muñeca
el reloj de pulsera de él
que había hecho tic-tac
a la velocidad de su pulso vivo
y lo hacía débilmente al compás
del pulso renuente y triste de ella
Comía con los cubiertos de él
bebía de su taza favorita
Se peinaba con el peine de él
delante de su espejo
Se quedaba largos ratos mirando
al espejo buscando inquisitiva
como si esperase que la profundidad
le fuera a devolver por compasión
el rostro de él

Con dedos llorosos
rompió
cartas que seguían martirizándolo
y todas las cartas que pretendían
consolarla Se hablaba a sí misma
pero con las sabias palabras de él
y solía meter sus solitarias
manos en la oscuridad de los guantes de él

Dormía en su cama
se ponía su pijama
apoyaba la cabeza en su almohada
en el hoyo que él había dejado allí
y antes de entregarse a la noche
pedía soñar los sueños de él
y que se la llevasen con ellos volando
Nuestra vida común
ha sido
y es un largo poema.
No me pidas que termine el último verso:

se escribirá él mismo
cuando nuestras vidas se hayan apagado.