Lars Norén (1944–2021) fue uno de los dramaturgos y poetas más importantes de Suecia y una figura central del teatro europeo contemporáneo.
Nació en Estocolmo y comenzó su carrera como poeta en la década de 1960. Sus primeros libros se inscriben en una tradición lírica de tono existencial, donde ya aparecen temas que marcarán toda su obra: la soledad, la familia, la violencia emocional y la fragilidad de la identidad.
Con el tiempo, Norén se convirtió principalmente en dramaturgo, desarrollando un teatro de gran intensidad psicológica y realismo brutal. Sus obras exploran dinámicas familiares tensas, conflictos sociales y estados límite de la conciencia humana.
Entre sus libros de poesía destacan Sanningar (Verdades) y otros textos iniciales donde su voz poética es sobria, introspectiva y marcada por una gran densidad emocional.
En el teatro, obras como Natten är dagens mor (La noche es la madre del día) y Personkrets 3:1 consolidaron su reputación internacional como uno de los grandes renovadores del drama europeo.
Su escritura, tanto poética como teatral, se caracteriza por diálogos secos, estructuras fragmentarias y una mirada implacable sobre las relaciones humanas.
En conjunto, Lars Norén representa una de las voces más profundas y perturbadoras de la literatura escandinava contemporánea, donde la poesía y el teatro se cruzan en una exploración constante de la vulnerabilidad humana.

ENTREGO MIS POEMAS
Entrego mis poemas
a la editorial Bonniers y me paseo
por la ciudad Olor a plomo
y metal en la piel cuando llego a casa
Estoy a punto de telefonear a
Elsa pero sé muy bien
que está muerta No hay nadie en
la casa de Faro, o
a Karin, pero se asustará
si alguien la llama,
tiene que haber ocurrido algo trágico
para que alguien la busque
Se acuesta temprano sola
con el desaparecido rostro del hijo
que el tiempo todavía sigue devorando
Hace intentos vacilantes de
pensar más allá del presente, pero
no logra hacerse con él
La muerte está allí iluminada
y clara ante ella
y todavía se levanta a las tres
de la noche y se viste en la oscuridad
a pesar de que hace ya quince
años que no reparte periódicos Luego
se sienta sin nada que hacer
con las bolsas y las facturas que ha guardado,
sin atreverse a salir
Hasta que vuelve el anochecer
Agradecida por los dieciocho metros cuadrados
en el barrio de Marieberg donde la diputación provincial
la ha encerrado
Está aterrorizada por la inhumana sociedad
que dicen que ella ha contribuido a construir
Todos estamos, casi, igual de solos
e ignorantes y nuestro tiempo
es un lugar donde los hombres
han desaparecido y adonde nunca
podrán volver. Para
Karin es como
un lago sereno una tarde de verano
donde alguien que ella ha ansiado
descansa en los remos y escucha
las campanas que anuncian el comienzo de la fiesta
Traducción: Francisco J. Uriz).
LA POESÍA ES UN ESPEJO
La poesía es un espejo
para las palabras
A este lado de las palabras
Cada palabra es un objeto
a través de cuya transparencia
o penumbra contemplo
sus posibles y abandonados significados.
Diario, 1976. Traducción de Francisco J. Uriz.