Joseph Brodsky. Nació en Leningrado, hoy San Petersburgo, Rusia, en 1940, en el seno de una familia judía marcada por las dificultades de la posguerra soviética. Fue uno de los más grandes poetas del siglo XX y una figura esencial de la literatura universal. Autodidacta desde muy joven, abandonó los estudios formales y trabajó en diversos oficios mientras se formaba intensamente en poesía, filosofía y traducción.
En la década de 1960 conoció a la gran poeta rusa Anna Ajmátova, quien reconoció inmediatamente su extraordinario talento y lo acogió dentro del círculo de jóvenes escritores que se reunían a su alrededor en Leningrado. La presencia de Ajmátova fue decisiva en su formación literaria y espiritual. Brodsky siempre la consideró una de sus grandes maestras.
La Unión Soviética persiguió duramente su obra. En 1964 fue arrestado y acusado de “parasitismo social”, por dedicarse exclusivamente a escribir poesía sin pertenecer oficialmente a una institución estatal. Durante el célebre juicio, respondió con dignidad y lucidez a sus acusadores, defendiendo la poesía como una vocación humana esencial. Fue condenado a trabajos forzados en el norte de Rusia, experiencia que marcó profundamente su escritura.
Gracias a la presión internacional de intelectuales y artistas, recuperó la libertad, pero continuó siendo vigilado y censurado. Finalmente, en 1972, el régimen soviético lo obligó a abandonar Rusia. Su salida fue una dolorosa forma de exilio: dejó atrás su lengua, sus amigos y la ciudad que amaba. Primero pasó por Viena y luego se estableció en Estados Unidos, donde desarrolló una brillante carrera académica y literaria.
En Norteamérica enseñó en universidades como Michigan, Columbia y Mount Holyoke. Escribió tanto en ruso como en inglés y se convirtió en una de las voces más influyentes de la poesía contemporánea. En 1987 recibió el Premio Nobel de Literatura “por una obra de autor universal, impregnada de claridad de pensamiento y de intensidad poética”.
También fue nombrado Poeta Laureado de los Estados Unidos en 1991. Entre sus libros más importantes destacan Parte de la oración, Menos que uno, Marca de agua y Elegías romanas.
Murió en Nueva York en 1996. Su vida estuvo marcada por el exilio, la defensa de la libertad creadora y una poesía de extraordinaria inteligencia, belleza y profundidad moral.
Joseph Brodsky, su voz
POEMA
Y no importa que un vacío
empiece a abrirse
de entre tus sentires
que tras la gris tristeza
crepite el miedo
y digamos
un foso de furor
Porque en la era atómica
cuando tiembla hasta la roca
podremos solo salvar
los muros del hogar
los corazones funden
con fuerza igual
y nexo semejante
a la muerte
que los viene a acechar
y temblarás al escuchar decir: Querido