Jen Karetnick. EEUU. Poeta, crítica gastronómica, editora y escritora de no ficción, nacida y radicada en Florida. Su trabajo cruza la poesía contemporánea con la escritura sobre comida, naturaleza y cultura, creando una voz híbrida entre lo lírico y lo cotidiano.
Ha publicado varios libros de poesía, entre ellos Burning Where Breath Used to Be, The Burning Where Breath Used to Be (en algunas ediciones abreviado), In the Country of Women, y otros volúmenes donde explora la maternidad, el cuerpo, el deseo, la pérdida y el paisaje del sur de Florida.
Karetnick es también una reconocida escritora gastronómica y crítica de restaurantes, colaborando con revistas y medios culturales en Estados Unidos. Su escritura culinaria es particularmente respetada por su enfoque literario, sensorial y cultural de la comida.
Como poeta, su obra se caracteriza por una imaginería intensa, atención al detalle sensorial y una constante exploración de la vida doméstica, la naturaleza y el entorno urbano subtropical de Miami.
Vive en el sur de Florida
SENTENCIA AMERICANA
Entre tú y yo no existe
dud en tu mente. He estado aquí antes
y estaré de nuevo para "pseudo
gota", “lupus reversible”, enfermedades efímeras como
la guiñada perspicaz. Insignificante, dices. No hay
diferencia para ti. Una vez más el resultado de la prueba
es negativo, como si fuera menos que la suma de cero
un cuerpo que no representa nada, ni siquiera el nudo simple
de todas sus partes. Mire en mi garganta. Mire
en mis orejas. Permita a sus instrumentos dictar
el dogma tal como lo ha aprendido
instinto conectando síntomas para diagnosticar
no el tejido de la intuición no
el pensamiento grasoso, no el instinto del
intestino que es flexible y en ninguna forma verificable.
Traducción: Juan Arellano Valdivia
American Sentencing
Between you and me, there is no
doubt in your mind. I have been here before
and will be again for "pseudo-
gout," "reversible lupus," diseases ephemeral as
the skeptical blink. Unimpressive, you say. It is no
difference to you. Once again, a test outcome
is negative, as if I am less than the sum of zero,
a body that registers nothing, not even the pretzel
knot of all its parts. Look down my throat. Peer
in my ears. Allow your instruments to dictate
the truth as you have learned it --
joint connecting symptoms to diagnosis,
not the tissue of intuition, not
the fatty imagination, not the instinct of the
gut that is flexible and in no way demonstrable.