Inger Elisabeth Hansen nació en 1950 en Oslo, Noruega. Es una de las voces más importantes de la poesía noruega contemporánea, conocida por una escritura que combina reflexión histórica, lenguaje filosófico y una fuerte atención a la naturaleza y a los desplazamientos culturales.
Estudió lenguas y literatura en la Universidad de Oslo y desarrolló una obra marcada por el diálogo entre poesía, ensayo y pensamiento crítico. Su escritura suele cruzar lo político, lo ecológico y lo lingüístico sin perder una base lírica muy sólida.
Publicó libros fundamentales como Det er nå det er like før (1976), Hablabaror (1983), Vinterens hjerte (1987), Himmel, hav (1994), Trask (2003) y Å resirkulere lengselen, avrenning foregår (2015). En ellos explora la relación entre lenguaje y mundo, así como la fragilidad de la experiencia humana.
Ha recibido importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Dobloug y el Premio de Literatura del Consejo Nórdico, uno de los más relevantes de Escandinavia. Su obra ocupa un lugar central en la poesía noruega contemporánea por su densidad intelectual y su precisión verbal.
DESCENSO
El Dodge blanco se detiene en lo alto de una escalera
Los arcos de mármol de los escalones extienden su color rosa hacia ti
como carne en una vieja sonrisa.
Una invitación a seda, a sus suaves abismos de la luz.
Al pie de la escalera fluye un río. Es negro.
El río despliega su seda brillante sobre tu mirada.
Los cisnes negros dan vueltas y vueltas nadando.
Giran lentamente tras sus picos rojos.
Negros arco iris se retuercen a lo lejos. Jaspe lapislázuli.
Los ojos hinchan membranas de cristal de piedra.
Extraña obsidiana
No revelan que eres visible.
No hay nada en ti que haga venir a los cisnes.
Ni un olor, ni un sonido, movimiento
dan vueltas y vueltas nadando.
Donde desciende la escalera el río se hace redondo como un cráter .
Basalto negro se amontona en resbaladizos cojines de agua.
Torres inclinadas de cojines tapizados en negros con rayas de mica.
Vías lácteas detenidas en piedra, entran quemando en sueños que quedan.
La llama que abre la piedra duerme en el fondo del agua.
Ese huevo profundo no lo ha puesto ningún cisne.
Tú te esfuerzas en mitad de la vieja sonrisa de la escalera.
Quieres descenderla.
Ella sonríe.
Traducción: Francisco. J. Úriz.