La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Hans Magnus Enzensberger

Hans Magnus Enzensberger (1929–2022) fue uno de los intelectuales y poetas más influyentes de la Alemania de la posguerra y una figura clave del pensamiento europeo del siglo XX.

Nació en Kaufbeuren, Baviera, y estudió literatura en varias universidades alemanas y europeas. Desde muy temprano se convirtió en una voz crítica dentro de la literatura alemana, asociado a la renovación intelectual posterior al nazismo y a la construcción de una nueva conciencia cultural en Europa.

Su poesía se caracteriza por la ironía, la claridad intelectual, la crítica política y una gran libertad formal. Enzensberger rechazó el tono solemne y desarrolló una escritura que combina reflexión, humor, análisis social y experimentación lingüística.

Entre sus libros más importantes destacan La defensa de los lobos, Mausoleum, El hundimiento del Titanic y numerosos ensayos sobre política, comunicación y cultura. Su obra poética dialoga constantemente con la historia europea, la modernidad tecnológica y las contradicciones del progreso.

Además de poeta, fue editor, ensayista y una figura central en la revista Kursbuch, espacio clave del pensamiento crítico alemán de los años 60 y 70.


BREVE HISTORIA DE LA BURGUESÍA




Este fue el instante cuando
sin darnos cuenta
inmediatamente ricos por cinco minutos
(generosa y eléctricamente) refrigerados en julio
o en caso de que fuera noviembre
llameaba la leña traída en avión desde Finlandia
en las chimeneas renacentistas. Extraño,
había de todo, todo llegaba en avión,
por decirlo así, automáticamente. Elegantes
andábamos, a nadie le caíamos bien.
Nos lanzábamos conciertos de solistas
chips orquídeas en papel celofán nubes
que hablaban diciendo “Yo” Único!


Vuelos de línea a todas partes. Hasta nuestros
suspiros estaban cargados de credit card. Como zanates
estábamos renegando todos a gritos. Cada quien
tenía su propia desgracia debajo del asiento
por si las moscas. Qué lástima, en el fondo
fue tan práctico. El agua
caía de los grifos como si nada.
Se acuerdan? Aturdidos
por nuestras mínimas emociones,
comíamos poco. Si hubiéramos tenido idea
de que todo esto se acabaría
en cinco minutos, el roastbeef Wellington
nos hubiera sabido distinto, muy distinto.


Traducción: Elisabeth Siefer