Poeta, escritora y músico de Vermont. Recibió un MFA de la Universidad de Nueva York y ahora es candidatAlexandria Hall es poeta y música estadounidense, originaria de Vermont. Estudió escritura creativa en New York University y posteriormente continuó estudios doctorales en Literatura y Escritura Creativa en la University of Southern California.
Su primer libro, Field Music (2020), fue seleccionado por la poeta Rosanna Warren como ganador de la National Poetry Series, uno de los reconocimientos más importantes para primeros libros de poesía en Estados Unidos.
Ha publicado poemas en revistas como The Yale Review, Narrative, The Bennington Review y Hobart. Además, es fundadora y editora de la revista literaria Tele- y ha desarrollado una actividad paralela en la música experimental.
Su poesía está marcada por la presencia del paisaje rural de Nueva Inglaterra, la memoria, la vida familiar y la observación del mundo natural, elementos que aparecen con frecuencia en una escritura de tono lírico y reflexivo.
Field Music la dio a conocer dentro de una nueva generación de poetas estadounidenses surgidos de la National Poetry Series y de las principales revistas literarias de su país.
TORDO
Ya todo este daño está hecho:
las praderas encendidas y rubias
por la intrépida vara de oro. Nada queda
donde debería estar: la escorrentía arrastrada al río
por lluvias veraniegas desde los campos cubiertos de bosta---
mi densamente perfumado Vermont. Las
campanillas trepan los fustes de las verduras del
jardín, sus crespos seductores ahogan
mi pequeño huerto. A veces no podemos ver
los peligros que alimentamos, que criamos,
como la reinita que cuida al tordo
sembrado en su nido, avidez profunda y creciente
saciada mientras los polluelos pasan hambre
en su bol abarrotado. Sé
que no estoy invitada. Quiero
amar algo. No abrir la boca
como la larga y lisa flor
de la maleza voraz.
Traducción: Robin Urquhart
COWBIRD
All of this damage is already done:
the meadows inflamed and gone blonde
with rash goldenrod. Nothing ever stays
where it ought: runoff dragged into the river
by summer rains from shit-covered fields—
my thickly-perfumed Vermont. The morning
glories creep up the shafts of the garden
vegetables, their seductive curls choking
out my small plot. Sometimes we can't see
the dangers we feed, that we nurture,
like the warbler who cares for the cowbird
planted in her nest, a deep and doubling
hunger fed as the nestlings starve
in their crowded bowl. I know
I'm not invited. I want
to love something. Not to open my mouth
like the long, smooth flower
of a ravenous weed.
Alexandria Hall