Cees de Noteboom

Cees Nooteboom (1933, Países Bajos-2026, Isla de Menorca)

Poeta, narrador, ensayista y viajero incansable, Cees Nooteboom es una de las figuras más singulares de la literatura europea contemporánea. Su obra se mueve entre la contemplación filosófica y la experiencia del desplazamiento, haciendo del viaje una forma de conocimiento y escritura.

El escritor neerlandés murió el 11 de febrero de 2026, a los 92 años, en la isla de Menorca, donde vivía largas temporadas.

Su muerte marca el cierre de una de las voces más europeas y viajeras de la literatura contemporánea: un autor que hizo del desplazamiento una forma de pensamiento, y de la escritura un mapa entre culturas.


BOGOTÁ


Las tres de la madrugada.

Arrastro esta maltrecha vida mía

como arrastra a la orilla el pescador sus redes

pesadas de agua y peces recién muertos

que van dejando el rastro de su sangre.


Las tres de la madrugada.

Así me suelo despertar en la ciudad extraña,

oyendo el tercer canto de algún gallo

que quiquiriquea al entrever luz tras las sombras.

No me da miedo la tristeza, no.

Me la ahuyento con alardes de grandilocuencia.


Las tres de la madrugada.

Me rodean en silencio una cama

unas cajas cuadradas repletas y cerradas.

Pero el silencio saca unos espinos

que hacen un daño agudo y no remite.

El silencio le allana el camino al mensajero

que va rondando y me proclama

que la noche se trueca en la mañana.

Y luego

me peino el esqueleto,

me lo ato todo bien atado,

me tomo otro pasaje

me meto en el agua

y vivo.



BOGOTÁ


Drie uur ‘s nachts.

Ik zeul dit ontdane leven met me mee

als een visser zijn net over de oever,

zwaar van het wáter en van dode vissen

voor het spoor van hun eigen bloed.


Drie uur ‘s nachts.

Zo Word ik wakker in de vreemde steden,

hoor hoe de haan voor de derde mal wordt geslagen

omdat hij ion het duister een licht zag.

Het verdriet schuwt mij niet.

ik bezweer het met te grote woorden.


Drie uur ‘s nachts.

Vierkante kisten met stilte staan rond mijn bed,

volgepakt en gesloten.

Maar die stilte heeft stekels

en doet een pijn die niet meer overgaat.

De stilte effent het pad waarover de boodschapper rondgaat

die zegt dar het `s ochtends weer nacht wordt.

En dan,

ik kam mijn gebeente, bundel het bij elkaar,

treed aan voor nog een passage, stap in het wáter,

en leef.