Jan Erik Vold nació en 1939 en Oslo, Noruega. Es uno de los poetas más influyentes de la literatura noruega contemporánea y una figura clave en la renovación poética escandinava de la segunda mitad del siglo XX.
Su obra se caracteriza por un lenguaje claro, experimental y profundamente musical. Vold incorporó elementos del jazz, la oralidad y la poesía performática, alejándose de las formas tradicionales para desarrollar una escritura abierta, urbana y conversacional.
Debutó en 1965 con Mellom speil og speil (Entre espejo y espejo), y rápidamente se convirtió en una voz innovadora dentro de la poesía nórdica.
Además de poeta, ha sido ensayista, traductor y gran difusor de la poesía internacional en Noruega. Mantuvo una estrecha relación con la música jazz y realizó numerosas lecturas acompañadas por músicos, integrando ritmo y voz en la experiencia poética.
Entre sus libros más importantes destacan Mor Godhjertas glade versjon. Ja, Spor, snø y varias antologías y ensayos sobre poesía moderna.
Su vida ha estado vinculada tanto a la creación como a la difusión de la poesía contemporánea.

KOAN PARA UN BURÓCRATA DE LA CULTURA
Jaroslav Seifert
recibió el Premio Nobel, un ligero golpe
para las autoridades
de su patria, que
de muy mala gana
se vieron
obligados a aceptar al menos la traducción
de una modesta
selección de poemas
a otros
idiomas. Una persona bien situada en la jerarquía
saca a relucir el asunto
en casa del poeta, le pide
al octogenario que comprenda
lo dificil que le es la Oficina Cultural
elegir
los poemas
adecuados. Seifert dice si y ah
y escucha
pacientemente.
De repente le pregunta
al hombre de la Administración: Por cierto
se acuerda usted de cómo se llamaba
el ministro de Cultura en tiempos de
Balzac?
El burócrata balbucea, se detiene
y reconoce
que realmente no se acuerda. No,
claro, dice Seifert.
Traducción:Francisco J Úriz
KOAN FOR EN KULTURBYRÅKRAT
Jaroslav Seifert
fikk Nobelprisen, et leit slag
for hjemlandets
myndigheter, som nå
hvor nødig de enn
ville, så seg
tvunget til å godta iallfall et smalt
utvalg av diktene
oversatt
til andre
språk. En person høyt oppe i hierarkiet tar opp saken
hjemme hos dikteren, ber
treogåttiåringen forstå
hvilken vanskelig vurdering det er
for Kulturkontoret å velge
de rette
diktene. Seifert sier ja og ha
og hører tålmodig
på
Plutselig spør han
mannen fra Administrasjonen: husker forresten De
hva kulturministeren
under Balzac
hette? Byråkraten
stusser, stanser
og medgir
at det gjør han faktisk ikke. Nei
nettopp, sa Seifert.