Walt Whitman

Estados Unidos, 1819–1892

Walt Whitman nació el 31 de mayo de 1819 en West Hills, Long Island, Nueva York. Tuvo una formación en gran parte autodidacta y trabajó como impresor, periodista y maestro.

En 1855 publicó la primera edición de Leaves of Grass (Hojas de hierba), libro que fue ampliando y revisando a lo largo de su vida.

Durante la Guerra Civil Estadounidense trabajó como enfermero voluntario en hospitales de campaña, experiencia que influyó en su escritura.

Su obra poética se caracteriza por el uso del verso libre y por una voz amplia y expansiva que aborda temas como el cuerpo, la naturaleza, la democracia y la experiencia individual.

Además de su poesía, escribió prosa, incluyendo Specimen Days (1882).

Falleció el 26 de marzo de 1892 en Camden, Nueva Jersey. Su obra ha sido editada y traducida ampliamente, y forma parte central de la poesía en lengua inglesa.




¡OH, CAPITÁN! ¡MI CAPITÁN!



¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!,

nuestro terrible viaje ha terminado,

El barco ha sobrevivido a todos los escollos,

hemos ganado el premio que anhelábamos,

El puerto está cerca, oigo las campanas,

el pueblo entero exultante,

Mientras sus ojos siguen firme la quilla,

de la audaz y soberbia nave.

Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón!

¡Oh rojas gotas que caen,

Allí donde mi capitán yace, frío y muerto!



¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!,

levántate y escucha las campanas,

Levántate, por ti se ha izado la bandera,

por ti vibra el clarín,

para ti ramilletes y guirnaldas con cintas,

para ti las multitudes en las costas,

Por ti clama la muchedumbre,

a ti se vuelven los rostros ansiosos:

¡Ven aquí, capitán! ¡Querido padre!

¡Este brazo bajo tu cabeza!

Es algún sueño que yazcas sobre el puente,

derribado, frío y muerto.



Mi capitán no contesta,

sus labios están pálidos y no se mueven,

Mi padre no siente mi brazo,

no tiene pulso ni voluntad,

La nave, sana y salva, ha anclado,

su viaje ha concluido,

de vuelta de su espantoso viaje,

la victoriosa nave entra en el puerto.

¡Oh riveras, alégrense! ¡Repiquen oh campanas!

Mas yo, con tristes pasos,

recorro el puente donde mi Capitán yace,

caído, frío y muerto.









A pie y con el corazón ligero, tomo hacia el camino abierto,
saludable, libre, el mundo ante mí,
la larga ruta parda ante mí orientándome adonde yo elija.

Por tanto, no pido buena fortuna, yo mismo soy la buena fortuna,
Por tanto, no me quejo más, no pospongo más, nada necesito,
he terminado con quejas tras puertas, bibliotecas, y molestos criticismos,
fuerte y satisfecho viajo el camino abierto.

La tierra, con eso es suficiente
No quiero las constelaciones más cerca en absoluto
Sé que se hallan muy bien donde están


Sé que son suficientes para quienes pertenecen a ellas
Sé que son suficientes para quienes pertenecen a ellas


Aún llevo aquí mis viejas cargas deliciosas
Las llevo, hombres y mujeres, las llevo conmigo dondequiera que vaya
Juro que es imposible para mí librarme de ellas
Las llevo, hombres y mujeres, las llevo conmigo dondequiera que vaya


Juro que es imposible para mí librarme de ellas
Estoy colmado de ellas, y voy a colmarlas en retorno
No quiero las constelaciones más cerca en absoluto
Sé que se hallan muy bien donde están


Aún llevo aquí mis viejas cargas deliciosas
Las llevo, hombres y mujeres, las llevo conmigo dondequiera que vaya
Juro que es imposible para mí librarme de ellas
Estoy colmado de ellas, y voy a colmarlas en retorno




QUIENQUIERA QUE SEAS


Son para ti, quienquiera que seas el movimiento y la reflexión

la embarcación divina surca el mar divino para ti.

La tierra es sólida y líquida por ti.

Eres el hombre y la mujer por quien el sol y la luna

siguen suspendidos en el cielo.

Sólo para ti el presente y el pasado existen,

sólo para ti la inmortalidad existe.


Cada hombre y cada mujer son por si mismo

la palabra del presente, la verdadera palabra de la inmortalidad.

Nadie puede adquirir por otro, nadie.

Nadie puede creer por otro, nadie.


La canción es para quien la canta y a él lo principal retorna,

la enseñanza es para el maestro y a él lo principal retorna,

el asesinato es para el asesino y a él lo principal retorna,

el robo afecta al que roba y a él lo principal retorna,

el amor es para quien ama y a él lo principal retorna,

el regalo es para el que regala y a él lo principal retorna,

la disertación es para quien diserta, la actuación para el actor y la actriz

y no para el auditorio

y ningún hombre comprende más la grandeza ni bondad

que la suya propia o la señal de la suya propia.