Wallace Stevens nació en Reading, Pennsylvania, en 1879 y murió en Hartford, Connecticut, en 1955. Fue uno de los grandes poetas modernistas estadounidenses del siglo XX, y una figura singular porque desarrolló toda su carrera literaria mientras trabajaba como ejecutivo en una compañía de seguros. Esa doble vida —oficina y poesía— marcó la tensión central de su obra: la imaginación frente a lo real, el pensamiento abstracto frente a la experiencia cotidiana.
Estudió en Harvard y luego en la New York Law School, y trabajó durante décadas en la compañía Hartford Accident and Indemnity, donde llegó a ser vicepresidente. Vivió una vida relativamente reservada, sin pertenecer a círculos bohemios, lo que contrasta con la intensidad filosófica de su poesía. A pesar de su vida discreta, mantuvo contacto con el mundo literario a través de lecturas, correspondencia y publicaciones en revistas.
Su obra poética se caracteriza por una exploración constante de la imaginación como fuerza creadora del mundo. Entre sus libros más importantes están Harmonium (1923), Ideas of Order (1936), The Man with the Blue Guitar (1937), Parts of a World (1942), Transport to Summer (1947), The Auroras of Autumn (1950) y Collected Poems (1954). Poemas como “The Emperor of Ice-Cream” o “Sunday Morning” se consideran fundamentales en la poesía moderna en lengua inglesa.
En 1955 recibió el Premio Pulitzer de Poesía por Collected Poems, reconocimiento que llegó poco antes de su muerte. Su obra fue tardíamente reconocida en comparación con su influencia real, pero hoy es considerado uno de los poetas filosóficos más importantes del modernismo anglosajón.
Entre sus vínculos literarios no formó parte de grupos poéticos organizados, pero mantuvo relación epistolar y de lectura con figuras como Marianne Moore, William Carlos Williams y otros modernistas estadounidenses. Su posición fue más bien solitaria dentro del panorama literario, lo que refuerza la originalidad de su voz.
Además de poeta, Stevens escribió ensayos y reflexiones sobre estética y pensamiento poético, donde aparece su idea central: la poesía como un modo de dar forma a lo real a través de la imaginación. Su lenguaje es denso, musical y filosófico, y su obra sigue siendo una de las más influyentes en la poesía moderna en inglés.

TATUAJE La luz es como una araña. Se arrastra sobre el agua. Se arrastra sobre los filos de la nieve. Se arrastra bajo tus párpados Y extiende ahí sus telarañas– Sus dos telarañas. Las telarañas de tus ojos Están atadas A tu carne y a tus huesos Como a las vigas o a la yerba. Hay filamentos de tus ojos En la superficie del agua Y en las aristas de la nieve. DE LA SUPERFICIE DE LAS COSAS I En mi cuarto, el mundo está más allá de mi entendimiento; Pero cuando camino veo que consiste en tres o cuatro colinas y una nube. II Desde mi balcón, examino el aire amarillo, Leyendo donde he escrito: “La primavera es como una bella desvistiéndose.” III El árbol dorado es azul. El cantante ha jalado su capa sobre su cabeza. La luna está en los pliegues de la capa. DOMINACIÓN DEL NEGRO En la noche, junto al fuego, Los colores de los arbustos Y de las hojas muertas, Se repetían a sí mismos Girando en el cuarto, Como las hojas que giran en el viento. Sí: pero el color de los robustos abetos Llegó a grandes zancadas Y recordé el trino de los pavorreales. Los colores de sus colas Eran como el de las hojas Que giran en el viento, En el viento crepuscular, Pasaron rápido por el cuarto, Como si descendieran hacia tierra De las robustas ramas de los abetos. Los escuché gritar – a los pavorreales. ¿Fue acaso un grito contra el crepúsculo? ¿O contra las hojas mismas Que giraban en el viento, Giraban como las llamas Retorcidas en el fuego, Giraban como las colas de los pavorreales Retorcidas en el estridente fuego, Estridente como los abetos Henchidos de gritos de pavorreales? ¿O fue un grito contra los abetos? Por la ventana, Vi cómo se reunían los planetas Igual que las hojas Que giraban en el viento. Vi como caía la noche, A grandes zancadas como el color de los robustos abetos. Tuve miedo Y recordé el grito de los pavorreales. METÁFORAS DE UN MAGNÍFICO Veinte hombres que cruzan un puente, Y entran a un pueblo, Son veinte hombres que cruzan veinte puentes, Y entran en veinte pueblos, O un hombre que cruza un solo puente y entra a un pueblo. Ésta es una vieja canción que no se deja conocer... Veinte hombres que cruzan un puente, Y entran en un pueblo. Son Veinte hombres que cruzan un puente Y entran en un pueblo No se deja conocer, Sin embargo tiene sentido... Las botas de los hombres chocan Con los bordes del puente. El primer muro blanco del pueblo Surge entre árboles frutales ¿En qué estaba pensando? El significado se me escapa. El primer muro blanco del pueblo… Los árboles frutales... Traducción: Miguel Ángel Flores