Vlada Urošević nació en 1934 en Skopje, Macedonia del Norte (entonces parte del Reino de Yugoslavia). Es poeta, narrador, ensayista y uno de los grandes nombres de la literatura macedonia contemporánea.
Su obra se caracteriza por una imaginación muy visual, con elementos oníricos, surrealistas y simbólicos. Urošević construye una poesía donde la realidad cotidiana se mezcla con lo fantástico: ciudades imaginarias, objetos que adquieren vida propia, recuerdos distorsionados y paisajes de la memoria.
Además de poeta, ha sido profesor universitario, traductor y un importante promotor de la literatura francesa en los Balcanes. Tradujo al macedonio a autores como Charles Baudelaire y otros poetas simbolistas, cuya influencia se percibe en su sensibilidad estética.
Entre sus libros más conocidos destacan La corteza del mundo, El alquimista de la sombra y La casa de los fantasmas. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y ha recibido importantes premios literarios en Europa.

Cosmología L Del vació nació la babosa de mar de la babosa la isla volcánica de la isla volcánica el camaleón del camaleón, el pastor de nubes del pastor de nubes, el ladrón de miel del ladrón de miel, el constructor de ciudades del constructor de ciudades, el cobrador de impuestos del cobrador de impuestos, el destructor de bosques del destructor de bosques, las 20 mil tanquetas de guerra las veinte mil tanquetas no pudieron dar vida y volvió el vacío sin la certeza de querer volver a empezar *** Descenso al mar Los eslavos, se dirigían al sur, hacia la tierra natal de Ulises, en su camino encontraron algo que dormitaba azul como un imán, deslumbrante y pavoroso. Se cruzaron con un viejo que lloraba el hombre llevaba un remo en sus hombros, y ellos preguntaron: ¿No es eso un mayal para trillar cereal? Tiresias (pues quién era este hombre) se detuvo; y aunque podía entender el habla de los pájaros, aunque había vivido la vida de un hombre y la vida de una mujer, aunque había vivido siete veces, siete vidas, ahora estaba confundido. Ciego, extendió su mano en gesto de saludo y dijo: viajero, ¿retornas nuevamente? Pero aquellos que habían preguntado estaban ya muy lejos y gritaban, como lo hicieran alguna vez Los Diez Mil: “¡Thalassa! ¡Thalassa!” pero en otra lengua. Traducción: Rebeca Blackwell.