La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Virgilio

Virgilio (70 a. C. – 19 a. C.) nació en las cercanías de Mantua, en el norte de la antigua Roma. Estudió en Cremona, Milán y posteriormente en Roma y Nápoles, donde entró en contacto con las grandes corrientes filosóficas y literarias de su tiempo.

Es considerado el poeta épico más importante de la literatura latina. Su obra maestra, la Eneida, compuesta en doce libros, narra el viaje del héroe troyano Eneas y la fundación mítica de Roma, convirtiéndose en un texto fundacional de la cultura occidental.

Virgilio murió en Brindisi en el año 19 a. C., poco después de regresar de un viaje a Grecia. Su obra quedó como modelo de perfección poética, equilibrio formal y profundidad simbólica.

En la tradición literaria posterior, su figura adquiere una dimensión aún mayor cuando Dante Alighieri lo elige como guía en la Divina Comedia, símbolo de la razón, la sabiduría y la poesía que ilumina el viaje humano.

Los misterios de la naturaleza

 

Recíbanme las Musas, criaturas dulcísimas,

cuyos sagrados ritos celebro
 
y en cuyo gran amor me consumo.
 
Muéstrenme los caminos del cielo, las estrellas,
 
los diversos eclipses del sol y de la luna;
 
por qué tiembla la tierra,
 
con qué fuerza los mares profundos,
 
sin barreras se hinchan y se calman;
 
por qué el sol del invierno se apresura a bañarse
 
en el Océano; qué detiene a las noches de estío.
 
Pero si no puedo conocer estos secretos de Naturaleza,
 
y en torno al corazón se me hiela la sangre,
 
agrádenme los campos y las aguas que riegan
 
los valles; que sin gloria; ame ríos y selvas.
 
Oh campos y Esperqueo y Taigeto festivo,
 
en cuya falda danzan las doncellas Laconias!
 
¿Donde están? Oh fresquísimas hondonadas del Hemo
 
Quien pudiera llegarse hasta allí y cobijarse
 
bajo la sombra protectora de sus ramas.