La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Tess Gallagher

Tess Gallagher (Port Angeles, Washington, 1943) es poeta, ensayista y narradora estadounidense. Su obra se caracteriza por una escritura íntima, de fuerte carga emocional y gran atención a la experiencia cotidiana, donde la memoria, el duelo, el amor y la percepción del mundo natural aparecen como ejes centrales.

Estudió en la Universidad de Washington, donde fue discípula del poeta Theodore Roethke, y más tarde cursó estudios en el Iowa Writers’ Workshop. Desde sus primeros libros desarrolló una voz lírica reconocible por su tono confesional, su precisión imagética y su capacidad para transformar lo doméstico y lo personal en materia poética.

Entre sus libros de poesía destacan Instructions to the Double (1976), Under Stars (1978), Willingly (1984), Amplitude (1987), Moon Crossing Bridge (1992), Dear Ghosts (2006) y Is, Is Not (2019). Su obra ha sido ampliamente reconocida por su exploración del duelo y la pérdida, especialmente a partir de su relación con el escritor Raymond Carver, cuya muerte marcó profundamente su escritura.

Además de poesía, ha publicado cuentos como The Lover of Horses (1986) y ensayos reunidos en libros como Soul Barnacles, donde combina reflexión literaria y memoria personal. También ha trabajado como traductora y colaboradora en proyectos literarios internacionales.

Secuestrador

 
Me hace señas con una pregunta.

Está perdido. Le creo. Parece

que pronuncia mi nombre. Me

acerco. Vuelve a decirlo, el nombre

de alguien que ama. Retrocedo fingiendo


no escuchar. Sospecho

que la calle que busca

no existe, pero me alegro de señalar

lejos de mí. Mientras se vuelve

me quito el reloj, y así dejo un rastro

para los que deban encontrarme

volcada como un coche abandonado

en el barranco. Yazgo


sin aliento durante días, entre helechos.

Agujas de pino se amontonan

sobre mi cara y mi pecho

como manecillas

de reloj. Pasan los coches.

Imagino que es él

de regreso. Mi muerte

no es necesaria. El sol vuelve a subir

para todos.  Me levanta

como a una novia


y de los hombros me caen las hojas

en billetes de veinte dólares.

“Has debido pasar frío— dice

cubriéndome con su pañuelo—.

Has debido darme por perdido”.

 

Traducción: Eli Tolaretxipi