Sirkka Turkka

Sirkka Turkka (1939–2021) nació y murió en Helsinki, Finlandia, y es una de las voces más singulares de la poesía nórdica contemporánea. Se formó en Humanidades y en la Escuela de Bellas Artes de Helsinki, donde se graduó en 1967, pero su vida estuvo lejos de ser convencional: fue agricultora, bibliotecaria y veterinaria aficionada, además de maestra de cuadras en la Escuela de Cuidado de Caballos de Ypäjä. Trabajó también en el Departamento de Obras Públicas de la ciudad de Helsinki, en las bibliotecas de los hospitales Aurora y Nikkilä, y participó en el prestigioso espectáculo ecuestre sueco Täbygalopp.

Su poesía nace precisamente de esa vida en contacto íntimo con la naturaleza y los animales. Los perros, los caballos y el paisaje finlandés son presencias constantes en su obra, que combina intensidad emocional, lenguaje directo y una sensibilidad profundamente arraigada en lo vital. Durante años vivió entre Helsinki y los bosques de Finlandia, un territorio que marcó de manera decisiva su imaginario poético.

Publicó catorce libros de poesía, entre ellos Habitación en el espacio (1973), En el vientre de una ballena (1975), Yo soy eso (1976), La noche se abre como un grano (1978), El hombre que amó demasiado a su mujer (1979), La bella gobernante (1981), A pesar del verano (1983), Vuelve mi Sheba (1986), La voz del poder (1989), Hermano del alma (1993), La casa del sol naciente (1997), Vine por un bosque oscuro (1999) y Tan fuerte fue ese viento (2004).

A lo largo de su trayectoria recibió importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Finlandia (1986), la Medalla Pro Finlandia de la Orden del León de Finlandia (1996), el Premio Eino Leino (2000) por el conjunto de su obra, el Premio Aleksis Kivi (2005), el Premio Nuori Voima (2009) y el prestigioso Premio Tomas Tranströmer (2016), uno de los más relevantes de las letras escandinavas.

En sus últimos años, durante una entrevista en un centro de salud en Lohja, confesó haber olvidado el contenido de sus libros, pero recordaba con precisión el nombre de todos sus perros, como si en ellos persistiera intacta la memoria más esencial de su vida.

Falleció el 23 de octubre de 2021, a los 82 años, en Lohja, donde pasó sus últimos días en un hogar de cuidado. Su obra permanece como un testimonio poderoso de la relación entre el ser humano, los animales y la naturaleza.

Encontré la blanca pata de una liebre en el patio
pálida y muda
como las flores del sepulcro.
En el camino hallé un cuerno de alca,
recién arrancado de su brote;
en el bosque una ardilla coja.
Antes de golpearla al vacío
cruzó sus pequeñas patas traseras para rezar.
Encontré bajo las ramas de un arbusto de ceniza
el cuerpo hueco de un halcón descompuesto,
con las alas extendidas.
llevaba en mis bolsillos la ova de las piedras,
sobre los hombros la muerte de tantos animales.
sabía que pronto llegaría la nieve callada
como la azucena, pronto se nos iba a conceder la paz.
Y caerá el primer escalón del invierno
como señal de amor esa cruz quebrada
de una negra rama.


Traducción: Juana Ruiz/ Jarkko Sirén.

Sirkka Turkka en La maja desnuda UPV Radio. Una producción de Nidia Hernández