Grecia, c. 630 a. C.–c. 570 a. C.
Safo nació en la isla de Lesbos, probablemente en Mitilene o Éreso. Procedía de una familia aristocrática y vivió en el contexto de las ciudades griegas arcaicas.
Desarrolló su actividad poética en lengua griega antigua, dentro de la tradición lírica monódica. Su obra estaba destinada a la recitación o al canto, acompañada de música.
Se le atribuye la dirección de un círculo femenino dedicado a la educación de jóvenes, vinculado a prácticas culturales y religiosas.
Su poesía fue recopilada en la Antigüedad en varios libros, de los cuales solo se conservan fragmentos y un poema completo, conocido como Himno a Afrodita.
Entre los temas presentes en sus textos se encuentran el amor, la experiencia personal y las relaciones entre mujeres.
Su obra fue transmitida a través de citas y fragmentos conservados por autores posteriores y hallazgos papirológicos.
«Importante y dilatada es la obra de Safo, es el mundo religioso que matiza las artes, el amor y la voluptuosidad, el reino de las Gracias, las Musas y Afrodita.
Nunca antes de Safo la poesía amorosa griega alcanzó tal altura de dignidad espiritual, sensual y lírica». (Carlos Montemayor).

El audio que ofrecemos es el poeta Ide Hintze (Austria) cantando unos versos de Safo.
Me parece que igual a los dioses
es aquel hombre, el que sentado
a tu lado, frente a ti, tu dulce voz escucha
Y tu amorosa risa
En cambio en mi pecho el corazón se estremece.
Apenas te miro,
la voz no viene más a mi,
la lengua se me inmoviliza y un delicado
incendio corre bajo mi piel,
no ven ya mis ojos
y zumban mis oídos
el sudor me cubre, un temblor se apodera
de todo mi cuerpo y tan pálida
como la hierba no muy lejana de la muerte
me parece estar
pero todo debe soportarse si así es
Quisiera en verdad morir,
Ella se marchó entre abundantes
Lagrimas diciéndome:
“¡Ay Safo, cuánto sufrimos!
¡Con cuánto pesar te abandono!”
Y yo le contesté:
¡Adiós, y sé feliz! ¡Sólo recuérdame,
pues sabes cuán atada estoy a ti!
Acuérdate al menos
no lo olvides
de las amadas y hermosas cosas que vivimos.
De tantas guirnaldas de violetas
Y de rosas, y también de azafrán,
...con que a mi lado te ceñiste.
De tantos collares tejidos
Con dulces flores
Que rodeaban tu tierno cuello.
De las muchas veces que con abundante
Mirra de flores y de reyes
Ungiste tu cabeza de hermoso peinado.
Del blando lecho
En que tú, a mi lado,
Dejaste que la ternura saliera...
Y no hubo colina profana
O sagrada, ni fuentes de aguas
A donde no hayamos ido.
Ni bosque...