Paul Muldoon nació el 20 de junio de 1951 en County Armagh, Irlanda del Norte. Es uno de los poetas más importantes de la literatura contemporánea en lengua inglesa, reconocido por su virtuosismo verbal, su humor, su complejidad formal y su extraordinaria imaginación lingüística.
Su obra combina referencias históricas, cultura popular, juegos de palabras, mitología y política, creando una poesía de múltiples capas donde conviven ironía, musicalidad y reflexión intelectual. Muldoon es especialmente admirado por la precisión técnica de sus versos y por su capacidad para renovar formas tradicionales.
Creció durante el conflicto norirlandés conocido como The Troubles, experiencia que atraviesa parte de su escritura, aunque generalmente desde ángulos indirectos, simbólicos o irónicos más que desde el testimonio explícito.
Entre sus libros más importantes destacan Quoof, Hay, Moy Sand and Gravel —con el que recibió el Premio Pulitzer de Poesía en 2003— y One Thousand Things Worth Knowing.
Fue cercano a figuras como Seamus Heaney y formó parte de la importante generación de poetas irlandeses contemporáneos que transformaron la poesía en inglés durante el siglo XX.
Además de poeta, ha trabajado como traductor, letrista y profesor universitario, especialmente en Princeton University, donde dirigió el programa de escritura creativa.
El Maletín de Seamus Heaney Sostuve el maletín a la distancia de un brazo de mí; el forro color de sangre de buey o de hígado piel de anguila se había vuelto suave de repente. Había estado esperando en fila para tomar el autobús que cruza la ciudad cuando un chaparrón todopoderoso convirtió la acera en un torrente enfurecido. Y aunque sólo contenía los primeros esbozos de este poema, sabía que no me atrevería a deja el maletín en el suelo para buscar en mis bolsillos una moneda— por temor a que se deslizara en una alcantarilla y emprendiese camino a lo largo del East River hacia el mar. Quiero decir al mar "abierto". Traducción: Carolina Iribarren. The Briefcase for Seamus Heaney I held the briefcase at arm's length from me; the oxblood or liver eelskin with which it was covered had suddenly grown supple. I'd been waiting in line for the cross-town bus when an almighty cloudburst left the sidewalk a raging torrent. And though it contained only the first inkling of this poem, I knew I daren't set the briefcase down to slap my pockets for an obol— for fear it might slink into a culvert and strike out along the East River for the sea. By which I mean the "open" sea.