Poeta latino nacido en el año 43 a. C. en Sulmona, Ovidio es una de las figuras más brillantes de la literatura clásica. Su obra, elegante y llena de ingenio, explora el amor, el deseo y la transformación con una sensibilidad refinada y a la vez lúdica.
Es célebre por Las Metamorfosis, donde reúne mitos en un gran poema continuo sobre el cambio y la mutabilidad de la vida, así como por El arte de amar, que revela su tono irónico y provocador frente a las normas sociales de su tiempo.
Desterrado por el emperador Augusto a Tomis, en el mar Negro, pasó sus últimos años en la lejanía y la nostalgia, una experiencia que marcó profundamente su escritura. Su poesía, atravesada por la belleza, el dolor y la transformación, sigue siendo una de las más influyentes de la tradición occidental.
(Audio: segmento de: Narciso. Voz: Jaime Suárez).
Tú te preocupas de cuál es el régimen que conviene a la ciudad y temes preguntándote angustiado qué preparativos hacen contra la Urbe los seres y Bactra, donde reinó Ciro, y el querelloso Tánais.
El Dios providente del tiempo futuro oculta el desenlace bajo una noche de tinieblas, y ríe si el mortal se inquieta por lo que está más allá de su alcance.
Lo que tienes frente a ti, no te olvides de ponerlo en orden convenientemente; lo demás es arrastrado por medio de su cauce rumbo al mar Etrusco, ora va arrastrando conjuntamente piedras desprendidas, troncos arrancados y ganado y casas, no sin el fragor de los montes y del bosque cercano, cuando la violenta crecida remueve la quietud de sus aguas.
Dueño de sí mismo y satisfecho vivirá aquél que puede decir día tras día: "He vivido; mañana puede el Padre cubrir el firmamento con una negra nube o con el resplandor del sol; no podrá, sin embargo, anular lo que es del pasado, ni transformará o volverá a deshacer lo que una vez nos trajo la hora fugaz."
Ovidio, Odas III, 29