La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Muriel Rukeyser

Muriel Rukeyser (Nueva York, 1913 – 1980) fue poeta, ensayista, biógrafa y una de las voces más comprometidas de la poesía estadounidense del siglo XX. Su obra se caracteriza por una profunda conexión entre poesía, política, memoria histórica y experiencia humana, entendiendo el poema como un espacio de conocimiento y transformación.

Estudió en Vassar College y Columbia University, donde comenzó a vincular la escritura con el activismo social. Desde muy joven participó en causas políticas y reportajes de investigación, lo que influyó decisivamente en su concepción de la poesía como forma de intervención en el mundo.

Su primer libro, Theory of Flight (1935), publicado cuando tenía apenas 21 años, ya mostraba una voz potente, experimental y atenta a la relación entre lenguaje, cuerpo y realidad social. A lo largo de su carrera publicó numerosos libros de poesía, entre ellos U.S. 1 (1938), The Life of Poetry (1949), Elegies (1949), The Gates (1976) y Breaking Open (1973).

Uno de los momentos centrales de su obra es su investigación poética sobre el desastre industrial de Hawk’s Nest, una tragedia laboral en la que cientos de trabajadores murieron por silicosis. Este trabajo se convirtió en un ejemplo pionero de poesía documental, donde la investigación, el testimonio y la forma poética se integran.

Además de su poesía, Rukeyser escribió biografías y ensayos en los que defendía la idea de que la poesía es una fuerza vital accesible a todos, no un arte elitista. Su libro The Life of Poetry es considerado un texto fundamental para comprender su pensamiento poético.

Fue traductora de Gunnar Ekelöf y de Octavio Paz.

Intento de conversación entre dos personas


Háblame.   Dame la mano. ¿Qué eres ahora?
Te lo contaré todo.   No ocultaré nada.
Cuando tenía tres años, un niñito leyó un cuento sobre un conejo
que moría, en el cuento, y yo me arrastré bajo una silla:
un conejo rosa:   era mi cumpleaños, y un cirio
me hizo una llaga en el dedo, y me ordenaron ser feliz.

 Oh, aprende a conocerme.   No soy feliz.   Te seré franca:
En este momento pienso en velas blancas frente a un cielo como música,
como alegres cuernos que suenan, y en pájaros que vuelan, y un brazo que me rodea.
Hubo uno al que amé, que deseaba vivir, navegando.

Háblame.   Dame la mano.   ¿Qué eres ahora?
Cuando tenía nueve años, era afeminadamente sensiblero,
voluble y mi tía viuda tocaba Chopin,
y yo inclinaba la cabeza hacia las molduras pintadas, y lloraba. 
Ahora quiero estar cerca de ti.   Enlazaría
los minutos de mis días estrechamente, de alguna manera, a tus días.

No soy feliz.   Te seré franca.
Me gustaban las lámparas en las esquinas del anochecer, y los poemas serenos.
En mi vida ha existido el miedo.   A veces le doy vueltas
a esa tragedia que fue su vida realmente.

Dame la mano.   Primero mi mente en tu mano.   ¿Qué eres ahora?
Cuando tenía catorce años, soñaba con el suicidio,
y me subí a una ventana alta, al caer el sol, con la esperanza puesta en la muerte   :
si la luz no hubiera fundido las nubes y las llanuras convirtiéndolas en belleza,
si la luz no hubiera transformado aquel día, habría saltado.
Soy infeliz.   Estoy solo.   Háblame.

  Te seré franca.   Creo que él jamás me amó:
amaba las playas luminosas, los pequeños bordes de espuma
que surcan las pequeñas olas, amaba los giros de las gaviotas:
me dijo con voz alegre: te amo.   Aprende a conocerme.

¿Qué eres ahora?   Si pudiéramos acariciarnos el uno al otro,
si nuestras separadas entidades pudieran abarcarse,
apretarse como un rompecabezas chino... ayer
estuve en una calle abarrotada de gente,
y nadie pronunció una palabra, y la mañana brillaba.
Todo el mundo en silencio, moviéndose... 
Dame la mano. Háblame.


Traducción: A. Catalán