Halyna Kruk (Ucrania, 1974) es poeta, traductora y crítica literaria, una de las voces más destacadas de la literatura ucraniana contemporánea. Doctora en literatura ucraniana, se desempeña como profesora de literatura barroca europea y ucraniana en la Universidad Nacional Ivan Franko. Su obra abarca cinco libros de poesía, una colección de cuentos y cuatro libros dirigidos al público infantil, muchos de los cuales han sido traducidos a más de veinte idiomas, lo que da cuenta de su amplia proyección internacional.
Además de su labor creativa y académica, Kruk ha tenido un papel activo en la vida cultural de su país, desempeñándose como vicepresidenta del PEN ucraniano. Su trayectoria ha sido reconocida con múltiples premios, consolidándola como una figura esencial en las letras de Ucrania, cuya escritura articula una sensibilidad aguda frente a la historia y el presente.
El poeta armenio-estadounidense Peter Balakian ha destacado la potencia de su obra al afirmar: “Halyna Kruk ha encontrado un lenguaje para ingerir violencia y horror: contundente y elocuente, ingenioso y aforístico, su lenguaje tiene capas y es eléctrico a medida que aborda las dislocaciones diarias de la bárbara guerra de Rusia contra Ucrania. Idiosincrásicos y universales, estos poemas nos traen noticias necesarias como solo la poesía puede hacerlo”.
Fuente:Arrowsmith Press.

LA LETANÍA AL VERANO
Dios, lleno de miel de abejas, de su rumor,
de luz silenciosa, de campanadas matutinas de las cercanías,
las manzanas maduran en tus jardines,
donde el verano de la infancia pasó
pero el verano del otoño en su lugar
tan dulce, tan lento repites
tan ligero como un mantra
se vive, la semilla del pensamiento
plantada tan profundamente en el alma
que incluso si nada es eterno,
debería la luz de esas manzanas roja
los antebrazos fiables de los árboles
las partituras de estos ruiseñores
inquietantes como cardiogramas
incluso cuando la voz conocida
sólo vaivén rítmico de olas
es la física del sonido y la luz
los miligramos inseguros del alma
que nos acune
oh mi Dios, que nos columpie
que nos ondee
que por fin nos cubra
la ola de luz
que la ola no se acabe.
(Traducción: Alyna Petryk)