La maja desnuda es un archivo vivo de poesía internacional. La voz, el texto y el rostro del poeta forman parte de una misma memoria cultural. Un espacio donde la poesía no solo se lee: también se escucha y se contempla.

Göran Sonnevi

Göran Sonnevi nació en Lund, Suecia, en 1939 y es considerado una de las voces más importantes de la poesía sueca contemporánea.

Poeta, traductor y ensayista, estudió lenguas y literatura, además de trabajar como profesor antes de dedicarse plenamente a la escritura. Desde la década de los sesenta, su obra ha ocupado un lugar central dentro de la poesía nórdica por su intensidad reflexiva y su profunda conciencia ética y política.

Göran Sonnevi debutó en 1961 con Outfört y posteriormente desarrolló una extensa obra poética marcada por la exploración del lenguaje, la filosofía, la música, la historia y los conflictos sociales del mundo contemporáneo.

Su poesía combina lo íntimo y lo colectivo, pasando de la meditación personal a la reflexión política y existencial. En sus libros aparecen temas como la guerra, la memoria, el amor, la naturaleza, la espiritualidad y la responsabilidad moral del ser humano frente al mundo.

Entre sus títulos más reconocidos destacan Det omöjliga (Lo imposible), Mozarts tredje hjärna (El tercer cerebro de Mozart) y las series de poemas publicadas bajo el título Oceanen.

También ha sido traductor de poetas como Pablo Neruda y ha mantenido un fuerte vínculo con la poesía latinoamericana y las tradiciones filosóficas orientales.

Göran Sonnevi ha recibido algunos de los más importantes reconocimientos literarios de Suecia, entre ellos el Premio Bellman, el Premio Nórdico de la Academia Sueca y el Premio de Literatura del Consejo Nórdico.

La fotografía que ofrecemos pertenece al excelente fotógrafo: Cato Lein.



UNA MADRE



Una madre está delante del edificio inconcluso

de una central nuclear

Lleva al hijo como protección

imágenes contra las rabiosas

dentro de su cuerpo

Afuera el mar es gris

La tierra es gris

el hijo dentro de todo

gris

La madre gris, en espera

del lento

dolor invisible