Eugenio Montejo
(Caracas, 1938 – Valencia, Venezuela, 2008)
Poeta, ensayista y diplomático venezolano. Estudió en la Universidad Central de Venezuela y desarrolló una amplia labor cultural como editor, ensayista y promotor de la poesía. Formó parte del grupo literario reunido en torno a la revista Azar Rey y participó activamente en la vida intelectual venezolana. También ejerció funciones diplomáticas en Portugal.
Entre sus libros más destacados se encuentran Élegos (1967), Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1976), Terredad (1978), Trópico absoluto (1982), Alfabeto del mundo (1988), Partitura de la cigarra (1999) y Fábula del escriba (2006).
Creó además los heterónimos poéticos Blas Coll y Tomás Linden, mediante los cuales exploró otras posibilidades del lenguaje y la identidad literaria, en una tradición que recuerda la experiencia heteronímica de Fernando Pessoa.
Recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Literatura de Venezuela (1998), el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2004) y el Premio Internacional de Poesía y Ensayo José Lezama Lima (2001).
Eugenio Montejo, su voz
TERREDAD Estar aquí por años en la tierra, con las nubes que lleguen, con los pájaros, suspensos de horas frágiles. A bordo, casi a la deriva, más cerca de Saturno, más lejanos, mientras el sol da vuelta y nos arrastra y la sangre recorre su profundo universo más sagrado que todos los astros. Estar aquí en la tierra: no más lejos que un árbol, no más inexplicables; livianos en otoño, henchidos en verano, con lo que somos o no somos, con la sombra, la memoria, el deseo, hasta el fin (si hay un fin) voz a voz, casa por casa, sea quien lleve la tierra, si la llevan, o quien la espere, si la aguardan, partiendo juntos cada vez el pan en dos, en tres, en cuatro, sin olvidar la parte de la hormiga que siempre viaja de remotas estrellas para estar a la hora en nuestra cena, aunque las migas sean amargas. SI VUELVO ALGUNA VEZ Si vuelvo alguna vez será por el canto de los pájaros. No por los árboles que han de partir conmigo o irán después a visitarme en el otoño, ni por los ríos que, bajo tierra, siguen hablándonos con sus voces más nítidas. Si al fin regreso corpóreo o incorpóreo, levitando en mí mismo, aunque ya nada logre oír desde la ausencia, sé que mi voz se hallará al lado de sus coros y volveré, si he de volver, por ellos; lo que fue vida en mí no cesará de celebrarse, habitaré el más inocente de sus cantos.
Eugenio Montejo en La maja desnuda por UPV Radio. Producción; Nidia Hernández
ARCHIVO VIVO – LA MAJA DESNUDA
Eugenio Montejo ocupa un lugar esencial en la poesía venezolana por haber construido una obra donde la reflexión filosófica nunca se separa de la emoción ni de la experiencia cotidiana.
En el archivo vivo de La Maja Desnuda, su escritura se sitúa en el grupo de poetas que han pensado la relación entre el ser humano y la tierra, entre la palabra y el tiempo, entre la memoria y el misterio de existir.
Su concepto de la «terredad», una de las nociones más originales de la poesía hispanoamericana contemporánea, propone una conciencia de pertenencia al mundo terrestre, a sus criaturas y a sus ciclos, más allá de fronteras y épocas.
Su obra continúa siendo una de las referencias indispensables de la poesía en lengua española, por la claridad de su lenguaje, la amplitud de su pensamiento y la delicada humanidad que atraviesa cada uno de sus poemas.
