Estela Figueroa
(Santa Fe, Argentina, 1943 – 2013)
Poeta, narradora y docente argentina. Su obra se inscribe en una tradición de poesía contemporánea del litoral argentino, marcada por una escritura de tono íntimo, observacional y de gran precisión emocional.
Estudió Letras en la Universidad Nacional del Litoral y desarrolló una extensa labor como profesora y promotora cultural en Santa Fe, vinculada a talleres literarios y espacios de formación de escritores.
Su poesía se caracteriza por una mirada cercana a lo cotidiano, donde la experiencia doméstica, la memoria, el cuerpo y el paso del tiempo se convierten en materia poética. Su escritura evita la grandilocuencia y se sostiene en una economía expresiva que intensifica lo mínimo.
Entre sus libros de poesía destacan La casa donde empieza el viento, Poemas, El libro rojo de los insectos y Una pequeña parte del mundo, entre otros. También cultivó la narrativa breve, manteniendo siempre una escritura de observación precisa y sensibilidad contenida.
Su obra ha sido reconocida dentro del ámbito de la poesía argentina contemporánea por su coherencia estética y su atención a las formas discretas de la experiencia.

A Manuel Inchauspe, en el hospicio
Las nuestras, mi amigo,
son obras pequeñas.
Escritas en la intimidad
y como con vergüenza.
Nada de tonos altos.
Nos parecemos a la ciudad
donde vivimos.
Perdiste tus últimos poemas
y yo casi no escribo.
De allí
esos largos silencios
en nuestras conversaciones.
***
Vegetal
Como la erika
que antes de secarse
produce un hijo
Pero también como la orquídea
orgullosa y sola
Como el sauce
inclinado
hacia el río quieto
Pero también como la grevilea
que enfrenta
los vientos más feroces
Frágil como los pensamientos
a los que una ligera
lluvia aplasta
Abierta como el paraíso
que juega
con las gotas
Manos desconocidas
revolvieron el césped
donde escribí palabras.
¿Buscaban tesoros ocultos?
Soy hosca
como el cactus.
ARCHIVO VIVO – LA MAJA DESNUDA
Estela Figueroa ocupa un lugar importante dentro de la poesía argentina contemporánea como una voz que trabaja la intimidad sin espectacularidad, desde una poética de la atención y la contención.
En el archivo vivo de La Maja Desnuda, su obra puede situarse en la constelación de poéticas que encuentran en lo cotidiano una forma de conocimiento, donde la experiencia doméstica y la memoria personal se convierten en territorio de exploración literaria.
Su escritura dialoga con tradiciones donde la poesía no se define por la expansión retórica, sino por la precisión con la que nombra lo cercano.
Figueroa representa una poética de la discreción: una forma de mirar el mundo desde lo pequeño, lo aparentemente menor, y encontrar allí una densidad de sentido que sostiene toda su obra.