El 28 de marzo de 2019, en Nueva York, Emily Grosholz presentó su libro Great Circles, en un encuentro dedicado a la poesía, el pensamiento y la lectura contemporánea.
La maja desnuda estuvo presente en esta presentación y recopiló parte del material generado durante el evento: lecturas, conversaciones y momentos que acercan la voz de Emily Grosholz y de sus invitados: Sarah Glaz y Phillip Holmes, a los lectores y oyentes de la comunidad.
Poeta, filósofa y ensayista, Emily Grosholz ha desarrollado una obra donde conviven la reflexión filosófica, la música del lenguaje y una profunda observación del mundo natural y humano.
Una noche literaria en Nueva York que ahora forma parte del archivo vivo de La maja desnuda.
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Triángulos: Ithaka
Penelope aguantó a sus admiradores voraces
al prometer mañana, y mañana.
El texto griego dice que compuso en la luz
y analizó en la oscuridad.
Desenredar las figuras tejidas
no es precisamente análisis.
Más bien una mujer
que trata de entender
la altura y base de su isla.
Todo el día, abordó el urdimbre,
su lanzador una barca pequeña con dos rumbos.
Toda la noche se encendió de nuevo
su solitud con preguntas
a pesar de la multitud de admiradores en su puerta,
la ola fría, falsa, rasguñando la ribera.
Emily Grosholz
Aquí y allá
¿Qué extrañaré cuando me haya ido?
El chillido de la rueda de la carretilla.
Nota de gracia que toca con cada lenta
revolución, y luego la respuesta baja y oxidada,
en trisillos, del pájaro invisible
en los arces desteñidos.
Ramas, maleza, los restos del otoño pasado
Rastrillados de las almohadas de musgo, los macizos,
los canteros, los setos sin podar.
También las calladas campanillas azul pálido
de mi media docena de borrajas, anilladas,
auto-polinizadas en el bosque.
Lirios de día gustaba colocar mi madre
al borde del camino en junio.
Pálidas anémonas griegas.
Nunca viajó tan lejos
como para encontrar las silvestres,
como hice yo una o dos veces, pero
quizás le traeré algunas, si allá
las flores de viento soplan junto a un mar nublado.
Emily Grosholz
Química Matemática
Lord Kelvin pensó que los nudos podían hablar.
por todos los elementos, cada átomo teniendo
su fina trenza única: un concepto elegante;
lastimosamente equivocado. Estamos muy enamorados
con la teoría, fórmulas que cierran
tan cuidadosamente sobre sí mismos, tejiendo plausibles
conjeturas, y siendo la mayor parte de lo que sabemos.
Mientras tanto, el mundo sigue girando, invisible, inaudible.
¿Fue la suerte que llevó a Peter Tait
a clasificar, contar cruces y hacer las hebras
de una disciplina abstracta, tal vez un juego?
Porque ocurre que los nudos son correctos, en parte,
y, reconocidos o no, apuntan nuestras mentes
a los espirales íntimos y sumas de ADN.
Philip Holmes
Pitágoras Toca su Lira
¿Qué es lo más sabio? El número.
,Qué es lo más bello? La armonía.
Lamblicho (3er siglo AC)
Sobre la manera de vivir de Pitágoras.
Pitágoras Toca su Lira
rodeado por matemáticos.
Cantamos peanes
mientras él rasguea las cuerdas.
Descubrimos
la ley del cosmos:
¡Todo es número!
¡Proporciones misteriosas!
La manera como vibran las cuerdas
según las proporciones harmónicas
hace que la música
suene como el paraiso.
Las habas sagradas brotan
en los campos cercanos.
Todo animal forma parte
de nuestra familia.
En el intervalo
entre la tierra y el firmamento
los planetas giran
y canturrean en sintonía.
Cada uno una nota
en la gran sinfonía
de toda la creación.
Guardamos su secreto
más íntimo.
La música flota en el aire
como humo de incienso quemado
dando gusto a los dioses
que nos ven
mientras jugamos y pasamos.
Sarah Glaz

