Edna St. Vincent Millay (Rockland, Maine, 1892 – Austerlitz, Nueva York, 1950) fue poeta, dramaturga y una de las figuras literarias más populares e influyentes de los Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX. Su obra combinó una notable maestría formal con una voz moderna, independiente y apasionada.
Creció en Maine junto a sus hermanas y fue alentada desde joven por su madre a desarrollar su talento literario. Alcanzó notoriedad en 1912 con el poema Renascence, publicado cuando tenía apenas veinte años, obra que reveló una sensibilidad lírica excepcional y la convirtió en una figura destacada de la poesía estadounidense.
Estudió en Vassar College y posteriormente se trasladó a Nueva York, donde se integró a los círculos artísticos y literarios de Greenwich Village. Allí se convirtió en una figura emblemática de los años veinte, asociada a ideas de libertad intelectual, independencia femenina y renovación cultural.
Entre sus libros de poesía más importantes se encuentran Renascence and Other Poems (1917), A Few Figs from Thistles (1920), The Harp-Weaver and Other Poems (1923), Fatal Interview (1931) y Wine from These Grapes (1934).
En 1923 recibió el Premio Pulitzer de Poesía por The Harp-Weaver and Other Poems, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en obtener este reconocimiento.
Su poesía abarca temas como el amor, el deseo, la libertad, la mortalidad y la naturaleza. Aunque escribió en una época de grandes experimentaciones literarias, mantuvo una fuerte relación con formas tradicionales como el soneto, renovándolas con una voz intensamente personal y contemporánea.
También escribió teatro y participó activamente en debates públicos sobre cuestiones sociales y políticas de su tiempo. Durante la Segunda Guerra Mundial produjo poemas y textos en defensa de la democracia y contra el fascismo.
Ofrecemos un poema de Edna St. Vincent Millay en la voz de la también poeta norteamericana; Sophie Cabot Black.

Sophie Cabot Black lee a Edna St. Vincent Millay
Justicia negada en Massachusetts
Abandonemos nuestros jardines y vayamos a casa
a sentarnos en el salón.
¿Florecerá la espuela o crecerá el maíz bajo esta nube
agria a la semilla fructífera?
Está la tierra fría bajo esta nube
que cobija grama y mala hierba, los hemos pisoteados
pero no podemos conquistarlos
Hemos doblado la hoja de la azada contra sus tallos.
Vayamos a casa a sentarnos en el salón.
En nuestra vida nunca
se despejará la nube ni brillará el sol como antes
magnánimo con nosotros
desde la relumbrante bahía
nunca soplarán vientos benignos desde el mar
para mecer las hojas de maíz
como un pacifica melodía
Desamparado, desamparado
está el comedero azul del pesebre
Y los pétalos caen al suelo
dejando al árbol sin frutos
El sol que nos calentaba la espalda inclinada
y secaba la mala hierba arrancada
no volveremos a sentirlo
moriremos a oscuras, nos enterrará la lluvia
Qué hemos heredado
de los espléndidos muertos:
surcos para acoger el grano y alicaídas malas hierbas
Ve ahora la plaga y la babosa
El mal no abruma
la alondra y el maíz
los hemos visto hundirse.
Sentémonos aquí, quietos,
en el salón de casa hasta morir;
cuando oigamos los pasos de la Muerte en el camino, sigámosla
Y dejemos a los hijos de nuestros hijos
esta hermosa puerta y este olmo
y una tierra arruinada para labrar
con una azada rota.
Justice Denied In Massachusetts by Edna St. Vincent Millay
Let us abandon then our gardens and go home
And sit in the sitting-room
Shall the larkspur blossom or the corn grow under this cloud?
Sour to the fruitful seed
Is the cold earth under this cloud,
Fostering quack and weed, we have marched upon but cannot
conquer;
We have bent the blades of our hoes against the stalks of them.
Let us go home, and sit in the sitting room.
Not in our day
Shall the cloud go over and the sun rise as before,
Beneficent upon us
Out of the glittering bay,
And the warm winds be blown inward from the sea
Moving the blades of corn
With a peaceful sound.
Forlorn, forlorn,
Stands the blue hay-rack by the empty mow.
And the petals drop to the ground,
Leaving the tree unfruited.
The sun that warmed our stooping backs and withered the weed
uprooted—
We shall not feel it again.
We shall die in darkness, and be buried in the rain.
What from the splendid dead
We have inherited —
Furrows sweet to the grain, and the weed subdued —
See now the slug and the mildew plunder.
Evil does overwhelm
The larkspur and the corn;
We have seen them go under.
Let us sit here, sit still,
Here in the sitting-room until we die;
At the step of Death on the walk, rise and go;
Leaving to our children's children the beautiful doorway,
And this elm,
And a blighted earth to till
With a broken hoe.
