Derek Walcott (1930–2017) fue uno de los grandes poetas del Caribe y una de las voces más universales de la lengua inglesa. Nació en Castries, en la isla de Santa Lucía, en un entorno marcado por la herencia colonial y la riqueza cultural del cruce entre África, Europa y el Caribe.
Poeta, dramaturgo y pintor, Walcott construyó una obra donde el paisaje caribeño —el mar, la luz, la historia fragmentada— se convierte en materia épica y lírica. Su libro más célebre, Omeros, reimagina la tradición homérica desde el Caribe, fundiendo mitología clásica con la experiencia colonial y poscolonial.
En 1992 recibió el Premio Nobel de Literatura, reconocimiento a una poesía de gran belleza formal y profundidad histórica, capaz de explorar la identidad, la memoria y las heridas del colonialismo sin perder nunca la música del idioma.
También tuvo una intensa labor teatral, fundando el Trinidad Theatre Workshop, y dedicó gran parte de su vida a la enseñanza en universidades de Estados Unidos.
La voz de Walcott es un puente: entre islas y continentes, entre pasado y presente, entre la historia y el canto

Mapa del nuevo mundo
I
Archipiélagos
Al final de esta frase, comenzará la lluvia.
Al borde de la lluvia, una vela.
La vela poco a poco perderá de vista las islas
y se hará niebla la creencia en puertos
de toda una raza.
Ha acabado la guerra que duró diez años.
El cabello de Helena una nube gris.
Troya un foso de cenizas blancas
junto al lluvioso mar.
La llovizna se tensa como cuerdas de un arpa.
Un hombre de ojos nublados la toca
y le arranca el primer verso de la Odisea.
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At the end of this sentence, rain will begin.
At the rain's edge, a sail.
Slowly the sail will lose sight of islands;
into a mist will go the belief of harbors
of an entire race.
The ten-years war is finished.
Helen's hair, a gray cloud.
Troy, a white ashpit
by the drizzling sea.
The drizzle tightens like the strings of a harp.
A man with clouded eyes picks up the rain
and plucks the first line of the Odyssey.