Elmer Diktonius fue una de las voces más radicales y originales del modernismo nórdico.
Nació en Helsinki en 1896, en el seno de la minoría suecofinlandesa, y escribió principalmente en sueco. Su obra está profundamente marcada por las vanguardias europeas, especialmente el expresionismo y el futurismo, así como por su formación musical, que influyó en el ritmo y la intensidad de sus poemas.
Diktonius desarrolló una poesía enérgica, fragmentaria y provocadora, que rompe con las formas tradicionales. En libros como “Min dikt” y “Stark men mörk”, su lenguaje es directo, a veces abrupto, cargado de tensión emocional y compromiso político.
Su poesía aborda temas como la lucha social, la libertad individual, la violencia del mundo moderno y la afirmación de una voz propia frente a las convenciones. Hay en él una voluntad de choque: el poema como grito, como ritmo, como acto.
Además de poeta, fue compositor y crítico, lo que refuerza la dimensión sonora y estructural de su escritura.
Murió en 1961, dejando una obra que sigue siendo una referencia fundamental para entender la poesía de vanguardia en el norte de Europa.

DOSTOIEVSKI
Una ciudad.
Una callejuela.
Un mendigo.
Una prostituta.
Oscuridad.
Humedad.
Esa boca tiñosa.
Ese cabello hirsuto.
Esa balbuceante voz de aguardiente.
Miseria.
Oh.
Entonces llegas tú; silencio.
Besas esa boca.
Acaricias ese cabello con la mano.
Te vas; silencio.
Enmudece la voz.
Muere el llanto.
Pero yo grito:
todo esto ¿para que?
Mañana todo seguirá igual
Pero todo no es igual.
Tu recuerdo,
tu mirada de cristo
viven en todos los que has acariciado,
en todos los que has besado
hermano.