Edwin Muir fue una de las voces más profundas de la poesía escocesa del siglo XX, reconocido por una obra que une reflexión filosófica, visión mítica y experiencia personal.
Nació en las islas Orcadas, en Escocia, en 1887, en un entorno rural que marcaría decisivamente su imaginación. La pérdida de ese mundo —tras el traslado de su familia a la ciudad industrial de Glasgow— se convirtió en un eje central de su obra: la nostalgia por una edad perdida, casi mítica.
Junto a su esposa, Willa Muir, realizó importantes traducciones al inglés de la obra de Franz Kafka, contribuyendo decisivamente a la difusión de Kafka en el mundo anglosajón. Murió en 1959.

El interrogatorio
Podíamos cruzar el camino, pero dudamos,
Y después llegó la patrulla,
El líder, escrupuloso y resuelto,
Los hombres, rudos, indiferentes.
Mientras esperábamos ahí, de pie,
Comenzó el interrogatorio. Él dice
Suéltalo todo, quiénes, qué son,
De dónde vienen, con qué propósito,
Por qué país o bando luchan, a quién traicionan.
Pregunta tras pregunta.
De pie, hemos respondido todo, todo el día
Mirando hacia allá, entre los setos,
A las parejas de amantes desenfadados,
Tomados de la mano, perdidos entre las estrellas,
Tan cerca que les podíamos gritar. Aquí no podemos elegir
La respuesta o la acción,
Aunque los amantes desenfadados sigan vagando por ahí
Y los campos sin pensamiento estén tan cerca.
Estamos en la mera orilla,
Casi sin fortaleza,
Y aun así el interrogatorio continua.
Traducción: Pura López Colomé.