Portugal, 1948–1997
Al Berto (Alberto Raposo Pidwell Tavares) nació el 11 de enero de 1948 en Coímbra, Portugal, y pasó su infancia en Sines. Durante la década de 1960 se trasladó a Bélgica, donde estudió en la Académie Royale des Beaux-Arts de Bruselas, dedicándose inicialmente a las artes plásticas.
Regresó a Portugal tras la Revolución de los Claveles. A partir de entonces desarrolló su actividad literaria, vinculada a la poesía y a la escritura de carácter autobiográfico.
Su primer libro, À procura do vento num jardim d’agosto, fue publicado en 1977. A lo largo de su trayectoria publicó numerosos libros de poesía, entre ellos O medo (1987), obra que reúne gran parte de su producción poética.
Además de poeta, realizó trabajos como editor y organizador de actividades culturales.
Su obra fue reconocida con diversos premios literarios en Portugal, entre ellos el Premio PEN Club Portugués.
Falleció el 13 de junio de 1997 en Lisboa. Su obra ha sido difundida y traducida a diferentes lenguas.

Al Berto (Alberto Raposo Pidwell Tavares)
PASIÓN
Visítame antes de que envejezca
Toma estas palabras llenas de miedo y sorpréndeme
con tu rostro de modigliani suicida
tengo un balcón amplio lleno de malvas
y la marejada de las noches pobladas de peces voladores
ven
a verme antes que la bruma penetre los cimientos
las piedras nacaradas de este volcán la lava del deseo
Subiendo a la boca sulfurosa de los espejos.
ven
antes que despierte en mí el grito
de alguna tierna Jeanne Hébuterne la pasión
se derrama cuando tu ausencia se aferra a las velas
prontas a vaciarse en oro
Te pierdo en el sueño de los paisajes marítimos
estas heridas de barro y cuarzo
Los ojos pasmados en el agua inabarcable.
ven
con tu sabor de azúcar quemada alrededor de la noche
que sueña cerca del corazón que no sabe como tocar
***
Cromo
andamos por el mundo
experimentando la muerte
de los cabellos blancos de las palabras
atravesamos la vida con el nombre del miedo
y el consuelo de algún vino que nos sostiene
la urgencia de escribir
no se sabe para quien
el fuego la savia de las plantas vaciadas de astros
la vida multigrafiada y distribuida así
a través de la lengua gratuitamente
el amargo sabor de este país contaminado
las manchas de tinta en la boca herida de los tigres de papel
entre tanto duermo a la velocidad de los pipelines
esbozo cromos para una colección de sueños lunares
y al despertar la incoherente ciudad odia
a quien debería amar
el tiempo se escurre en la música silente de este mar
ah amigo mío como envidio esa tarde de fuego
en la que deseaba morir y volver
***
ningún barco regresó antes o después de ti
la noche alteró el vino endulzado de los dioses
sin que un suspiro brotase
en la penumbra azul de los días que te evocan
es tarde
estoy enfermo en el milenio que termina
los grandes rumbos de la pasión me molestan
otro cuerpo amarga el olvido del mío
tengo nostalgia de una mano sobre el rostro
la melancolía de los ojos de los ahogados
más nunca pedí a la muerte un paño limpio
para pulir o vender el ámbar de los tuyos
me queda este texto antiguo desierto de alas
sobre la piel mordida por las cenizas del vuelo
las horas como heridas de afilados dientes
donde tiemblan algunos cuerpos que fueron míos
***
te embriagabas
en la travesía de aquel verano
bebías mucho vino
en el vértigo de fogosos cuerpos
sabias poco sobre celos y traiciones
confiabas demasiado en tí eras alto y flaco
nunca traficaste armas en Harrar
tenías el pecho cansado el andar lento
y jamás pernoctaras bajo el cielo de Alejandría
escucha
a partir de hoy te abandono para siempre
al silencio de quien escribe versos
en Portugal
tienes treinta y siete años como Rimbaud
tal vez sea tiempo de empezar a morir
***
es en el silencio
donde mejor burlo la muerte
no
ahora no me aferro a nada
me mantengo suspenso en este fin de siglo
re aprendo los días para la eternidad
porque donde termina el cuerpo debe comenzar
otra cosa otro cuerpo
oigo el rumor del viento
ve
ve alma
hasta donde quieras
Traducción: Nidia Hernández