Nació en Nueva York, Estados Unidos.
Asistió a la Escuela del Convento del Sagrado Corazón y a la Universidad de Windsor. Trabajó como maestra y periodista de un periódico antes de recibir su maestría en la Universidad de Columbia, donde por cierto estudió con Stanley Kunitz, a quien reconoce como su «verdadero maestro».
Marie Howe Fue becaria de la Fundación Guggenheim, de La Fundación Nacional para las Artes en Massachusetts y de la Academia de Poetas Americanos.
En 1988 publica su primer poemario: El buen Ladrón, que fue elegido para la Serie de Poesía Nacional por la poeta canadiense: Margaret Atwood. También publica: El reino del tiempo ordinario en 2008, que fue finalista del Premio del Libro de Los Angeles Times. Lo que hacen los vivos en 1997, Magdalena en 2018, New and Selected Poems, 2024 y su libro que saldrá en noviembre del 2024; Lo que La Tierra Parecía Decir: Poemas nuevos y escogidos.
Fue seleccionada por el poeta Stanley Kunitz para el Premio Lavan de jóvenes Poetas, también de la Academia de poetas Americanos. Del 2012 al 2014 Marie Howe Fue Poeta Laureada del Estado de Nueva York. En 2018, fue elegida Canciller de la Academia de Poetas Americanos.
Es una de las voces más influyentes de la poesía contemporánea. Su obra, profundamente humana y espiritual, explora el amor, la pérdida y la trascendencia con un lenguaje claro y conmovedor.
Actualmente Marie Howe, da clases en la Universidad de Nueva York y en Sarah Lawrence College. Vive en la ciudad de Nueva York con su hija Grace Yi-Nan Howe y su perro Jack, protagonista del poema de hoy.
Recibió el Premio Pulitzer de Poesía en 2025 por su libro New and Selected Poems.
Es poeta residente en la Catedral de San Juan el Divino en Nueva York.

Jack y la Luna.
Después de conducir a casa atravesando el bosque,
Me acurruqué en la cama para dormir, pero Jack no me dejó.
Gimió y ladró, con ladridos agudos que no había oído antes.
No, dije bajo la manta. No.
Aun así, ladró y dio vueltas y vueltas y ladró. ¡No, Jack
Luego lanzó unos extraños aullidos agudos, seguidos de gruñidos graves, como si,
por la magnitud de su súplica, pudiera persuadirme,
hasta que finalmente aparté las sábanas y abrí la puerta principal,
por la que salió corriendo, no para olfatear ni orinar, sino a sentarse en el césped,
de espaldas a mí, un pequeño perro blanco mirando a la luna,
iluminado por una luz tan brillante que podría haber leído estas palabras en ella.
Y cuando fui a buscarlo, se alejó más para sentarse,
acurrucado, mirando fijamente a la distancia sumergida.
Una noche muy fría. Me quedé un rato en la puerta abierta, y llamé a Jack!
¡Jack, ven, vente ya! (¡Perro testarudo y terco!)
Y como no venía, me acurruqué en el sofá,
envuelta en un chal, y dormité no sé cuánto tiempo…
luego desperté, fui de nuevo a la puerta y dije en voz baja: «Jack».
Fue entonces cuando se dio la vuelta y entró, frío y tranquilo, bañado por la luna.
Traducción: Nidia Hernández
***
Jack and the Moon
After driving home through the forest,
I curled into bed to sleep, but Jack wouldn’t let me.
He whined and barked-high-pitched barks I’d not heard before.
No, I said, from under the blanket. No.
Still, he barked and paced and paced and barked, No Jack!
Then yelped strange high yelps, followed by low growls, as if he might,
by the mere scope and scale of his pleading, persuade me,
until I did finally throw off the covers and open the front door
through which he hurried, not to sniff or pee, but to sit on the lawn,
his back to me, a small white dog facing the moon
lit by light so bright I could have read these words within it.
And when I went to fetch him, he scooted farther away to sit
tucked into himself, gazing into the flooded distance.
A very cold night—I stood a while at the open door—calling Jack!
Jack come, come now! (willful, stubborn dog!)
And when he didn’t come, I curled up on the couch,
wrapped in a shawl and dozed for I don’t know how long …
then woke, went again to the door and said quietly, Jack.
It was then he turned and came in, cold and calm, soaked with the moon.

Marie Howe, con su perro Jack y Nidia Hernández.