Gonzalo Fragui.

Nació en Mucutuy, Mérida, Venezuela, 1960. Poeta, narrador, periodista y editor. Licenciado en Comunicación Social. Magister en Filosofía, y Candidato a Doctor en Filosofía por la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. Co-fundador del grupo literario y del fondo editorial Mucuglifo. 

Ha publicado los poemarios: De otras advertencias, Dos minutos y medio, La hora de Job, Viaje a Penélope, Obra poética (1989-2004), Epistolabio, Venus caeli y Las horas del Sur (Poesía reunida 2005-2025)

Igualmente, los libros de anécdotas y relatos breves Poeterías, Ebriedades, El escorpión de Cera, Minitaurus, Cronopioscopio, Ambrosías y el libro de humor campesino Pueblerías

En 2001 obtuvo el Premio de Poesía de la III Bienal Nacional de Literatura Juan Beroes, Estado Táchira. 

En 2008 el Premio de Crónica de la Bienal Orlando Araujo, de Barinas. 

En 2014 la II Bienal de Literatura Argimiro Gabaldón, de Portuguesa. 

En 2015 la I Bienal de Humor Alí Gómez García, Caracas.

Premio Nacional de Cultura, Mención Honorífica, 2023-2024.

Gonzalo Fragui

EL POEMA

El poema es Ariadna abandonada a las fieras
Hilo invisible para no extraviarnos en el laberinto del tiempo

El poema es hambre pan y desamparo
A ratos florece, a ratos muere

El poema es un pájaro herido
que nos encuentra y nos salva

El poema es la noche y la aurora
Anverso y reverso de la eternidad

El poema es un lobo dormido
Ataca sólo a las almas despiertas

El poema es la brújula
Él conoce el camino de regreso

El poema es el cochero díscolo
del amor y del miedo

El poema es barco mar y tempestad
El poeta rema con palabras.

***

CERESÍA

Cuando la diosa Ceres corona la noche
Las fuentes se convierten en doncellas
y no existe un lugar triste en la ciudad

Pero un grito dispara las alarmas
La estampida de las furias
El holgorio de los depredadores
El dolor callado de los enfermos
Los heraldos tocan las trompetas
El crimen desata sus amarras
Amores clandestinos fustigan los caballos del deseo
Una calle insomne nos lleva a los años infantiles
Y no faltará una palabra que hiera como un puñal oculto

En la plena oscuridad
El poeta se aferra a su diminuta rendija de luz

***

JUGAR

Mi primer juguete fue el silencio
El cálido vientre de mi madre
Luego el desamparo
Triciclo de asombro miedo y llanto
El extravío de un niño que no sabía nada de caballos
Solitario
Buscando refugio en las palabras

La risa es mi nuevo reino
Mi último barco de papel
Mi cáscara de nuez
Invencible y frágil ante la impetuosidad de los vientos

Yo no siempre he tenido juguetes
Pero nunca he dejado de jugar

***

INFANCIA

Las calles de mi niñez eran más grandes
La lluvia las convertía en ríos tormentosos y oscuros
Que corrían tras la tarde como perros por su presa

En mi infancia todo era inalcanzable
Excepto la luna
Que se dormía en los charcos de agua
Y despertaba con el canto del gallo

Años después
Creí caminar por un pueblo en miniatura
Las paredes de las casas tocaban mis hombros
Llamaban mi atención
Como pidiendo una limosna
a un vecino que salió hace muchos años
y ahora regresa rico

Yo venía con las manos vacías
Sólo podía ofrecer migajas de recuerdos
desvanecidos por el tiempo
que buscaban sus pares por entre los escombros

El samán estaba allí
El río
La plaza
Las calles
El chirimoyo
El horno de pan

No estaban mis amigos
No estaba mi padre ni su caballo
Faltaba mi triciclo
Mi escuela
Mi guayabo

Mujeres con túnicas negras bloqueaban las entradas
Enterraban a sus muertos en la nueva iglesia
y encendían hogueras para quienes tuvieran otros ojos

Alguien había roto mi pueblo de juguete