Gina Saraceni (Caracas, 1966) es poeta, crítica, investigadora y profesora universitaria, cuya trayectoria se sitúa entre las más sólidas y versátiles de la literatura venezolana contemporánea. Licenciada en Letras, Magíster en Literatura Latinoamericana y Doctora en Letras por la Universidad Simón Bolívar, institución en la que fue profesora titular entre 1995 y 2006, ha desarrollado una intensa labor académica que dialoga estrechamente con su escritura poética.
Actualmente es Profesora Asociada del Departamento de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y también profesora adjunta en la Maestría y el Doctorado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Su trabajo crítico se ha centrado en la teoría literaria, la literatura latinoamericana de los siglos XX y XXI, la poesía venezolana y las llamadas poéticas vegetales y animales, líneas de investigación que revelan su interés por las relaciones entre lenguaje, cuerpo y naturaleza.
Como poeta, ha construido una obra reconocida tanto por su rigor como por su sensibilidad. Entre sus libros destacan Adriático (2021), Lugares abandonados. Antología personal (2018), Casa de pisar duro —ganador del XI Concurso Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana—, Salobre, distinguido en la Bienal de Coro “Elías David Curiel” (2001), y Entre objetos respirando, premiado en el Concurso de Poesía “Víctor José Cedillo” (1995).
Su labor como traductora también es significativa: ha vertido al italiano la obra de Rafael Cadenas (L’isola e altre poesie, Roma, Ponte Sisto, 2007) y de Yolanda Pantin (I bassi sentimenti, Roma, Ponte Sisto, 2008), y ha traducido al español a la poeta italiana Alda Merini, tendiendo puentes entre tradiciones literarias.
Actualmente, Gina Saraceni vive y trabaja entre Bogotá, Caracas y Lanciano, manteniendo una práctica intelectual y poética que se desplaza entre territorios, lenguas y sensibilidades, y que sigue enriqueciendo el panorama literario latinoamericano.
Capra di San Nicola
Una cabra silvestre
pasta entre las rocas.
Perdió el rebaño
en medio del Adriático.
En equilibrio sobre la piedra,
rumia frente al mar.
Solo se escucha
la desmesura de su
balido, la tristeza
de su garganta abierta.
Tierra de cabras
llaman a esta isla
de altos acantilados
y animales huérfanos.