Amy Lawrence Lowell (Brookline, Massachusetts, 9 de febrero de 1874 – 12 de mayo de 1925) fue una de las figuras más singulares y decisivas de la poesía modernista en lengua inglesa. Poeta, crítica, conferenciante y ferviente difusora de la literatura, su legado continúa expandiéndose con el paso del tiempo, hasta consolidarla como una voz imprescindible a 150 años de su nacimiento.
Proveniente de una destacada familia de Nueva Inglaterra, fue hermana del astrónomo Percival Lowell y de Abbott Lawrence Lowell, presidente de la Universidad de Harvard. Aunque recibió educación formal entre los diez y los diecisiete años, su formación más profunda fue autodidacta, nutrida por las lecturas en la vasta biblioteca familiar y en el Boston Athenaeum.
Amy Lowell no solo fue una de las grandes voces del imagismo. Utilizó también su prestigio, su fortuna y su energía para sostener la vida literaria de su tiempo: organizó lecturas, apoyó económicamente a escritores, impulsó la publicación de poesía y contribuyó decisivamente a crear una comunidad de poetas en Boston.
En 1915 fundó el New England Poetry Club, que continúa siendo una de las organizaciones de poesía más antiguas de Estados Unidos, junto a Robert Frost y Conrad Aiken, en 1915, convirtiéndose en su primera presidenta. Su labor como promotora de la poesía fue tan relevante como su propia escritura, contribuyendo a dar visibilidad a nuevas corrientes y autores de su tiempo.
Con frecuencia se la recuerda por el imagismo, por sus libros o por el Pulitzer póstumo, pero mucho menos por una labor que fue decisiva: construir una infraestructura para la poesía. No fue solo una gran poeta; fue una de las grandes mecenas, organizadoras y difusoras de la poesía estadounidense del siglo XX.
Hoy, al conmemorar el 150 aniversario de su nacimiento, celebramos no solo su legado literario, sino también su pasión por la poesía como espacio de renovación y libertad.
En esta ocasión, la lectura de sus poemas por parte de destacadas poetas norteamericanas contemporáneas, y de otros países, así como la Gobernadora de Massachusetts, que también se sumó a la celebración de Amy Lowell, nos invitan a volver a su voz, intensa y luminosa.
Amy Lowell 150 Anniversary.
Jennifer Barber reads Amy Lowell
Katie Farris reads Amy Lowell
Amy Lowell by Katariina Vuorinen
Amy Gerstler reads Amy Lowell
Marie Howe reads Amy Lowell
Julia Kasdorf reads Amy Lowell.
James Fraser reads Amy Lowell.
Daniela Camozzi lee a Amy Lowell
Sophie Cabot Black reads Amy Lowell
Lynne Viti reads Amy Lowell
Maura Healey, Governor of Massachusetts reads Amy Lowell
Naomi Shihab Nye reads Amy Lowell.
POEMAS DE AMY LOWELL
INTERLUDE
When I have baked white cakes
And grated green almonds to spread upon them;
When I have picked the green crowns from the strawberries
And piled them, cone-pointed, in a blue and yellow platter;
When I have smoothed the seam of the linen I have been working;
What then?
To-morrow it will be the same:
Cakes and strawberries,
And needles in and out of cloth.
If the sun is beautiful on bricks and pewter,
How much more beautiful is the moon,
Slanting down the gauffered branches of a plum-tree;
The moon,
Wavering across a bed of tulips;
The moon,
Still,
Upon your face.
You shine, Beloved,
You and the moon.
But which is the reflection?
The clock is striking eleven.
I think, when we have shut and barred the door,
The night will be dark
Outside.
***
INTERMEDIO
Cuando haya horneado blancos pasteles
y rallado almendras verdes para cubrirlos;
cuando haya quitado los verdes rabitos de las fresas
y las haya apilado en una fuente azul y amarilla,
cuando haya alisado las arrugas de la mantelería
en la que he estado trabajando…
¿entonces, qué?
Mañana será lo mismo:
pasteles y fresas,
y agujas dentro y fuera de la tela.
Si el sol es hermoso sobre los azulejos y los estaños,
cuánto más hermosa es la luna,
reclinándose en las rizadas ramas del ciruelo;
la luna,
ondulando en un lecho de tulipanes;
la luna
inmóvil,
sobre tu rostro.
Tú brillas, Amada,
tú la luna.
¿Pero cuál es el reflejo?
El reloj está dando las once.
Pienso que cuando cerremos la puerta,
oscura será la noche
afuera.