What the living do
Marie Howe
Estados Unidos, 1950–
Marie Howe nació en 1950 en Rochester, Nueva York. Creció en el seno de una familia numerosa de tradición católica, experiencia que marcaría aspectos de su formación y trayectoria personal. Estudió en el Sacred Heart Convent School y posteriormente en el Windsor Mountain School. Más adelante cursó estudios universitarios en el Sarah Lawrence College.
En sus primeros años trabajó en diversos oficios, entre ellos como profesora de inglés para personas inmigrantes en Nueva York. Esta experiencia formó parte de su vida antes de consolidar su trayectoria literaria.
Su primer libro, The Good Thief, fue publicado en 1988 con el apoyo del poeta Stanley Kunitz. Posteriormente publicó títulos como What the Living Do (1997), The Kingdom of Ordinary Time (2008), Magdalene (2017) y New and Selected Poems (2024).
Ha desarrollado también una labor docente, vinculada durante años a instituciones como la New York University y el Columbia University, donde ha impartido talleres de escritura.
En 2012 fue nombrada Poet Laureate del estado de Nueva York. Su obra ha recibido múltiples reconocimientos a lo largo del tiempo, incluyendo el Premio Pulitzer de Poesía en 2025.
Además de su producción poética, ha participado en antologías, proyectos editoriales y actividades de difusión literaria en Estados Unidos.
Lo que hacen los vivos
Johnny, hace días que el fregadero de la cocina está tapado,
probablemente se cayó algún cubierto.
Y el desagüe no quiere funcionar, y huele peligroso,
y los platos sucios se han amontonado
esperando al plomero que aún no llega. Este es el día a día
del que hablábamos.
Es invierno otra vez: el cielo es de un azul intenso y obstinado,
y la luz del sol se filtra
por las ventanas de la sala porque la calefacción está muy alta aquí
y no la puedo apagar.
Llevo semanas, manejando, o dejando caer la bolsa de las compras
que se rompe en la calle.
Estuve pensando que esto es lo que hacen los vivos. Y ayer,
apresurándome por esos ladrillos temblorosos de las aceras de Cambridge
derramando mi café por la manga y mi muñeca,
Lo pensé una y otra vez, más tarde, mientras compraba un cepillo para el pelo. Es esto.
Estacionarse. Cerrar el auto de un portazo en medio del frío.
Lo que tú llamabas ese anhelo.
Que finalmente abandonaste. Queríamos que llegara la primavera
y que pasara el invierno. Queríamos que quién sea llamara o no llamara,
una carta, un beso– queríamos más y más y después más todavía.
Pero hay momentos, al caminar, cuando me vislumbro fugazmente
en la vidriera de la tienda de videos de la esquina, por ejemplo
que siento un amor tan profundo
por mi propio cabello alborotado, mi cara agrietada y mi abrigo
desabotonado que me quedo sin palabras:
Estoy viviendo. Te recuerdo.
WHAT THE LIVING DO
Johnny, the kitchen sink has been clogged for days, some utensil probably
fell down there.
And the Drano won't work but smells dangerous, and the crusty dishes
have piled up
waiting for the plumber I still haven't called. This is the everyday we spoke
of.
It's winter again: the sky's a deep, headstrong blue, and the sunlight pours
through
the open living-room windows because the heat's on too high in here and I
can't turn it off.
For weeks now, driving, or dropping a bag of groceries in the street,
the bag breaking,
I've been thinking: This is what the living do. And yesterday, hurrying
along those
wobbly bricks in the Cambridge sidewalk, spilling my coffee down my
wrist and sleeve,
I thought it again, and again later, when buying a hairbrush: This is it.
Parking. Slamming the car door shut in the cold. What you called that
yearning.
What you finally gave up. We want the spring to come and the winter to
pass. We want
whoever to call or not call, a letter, a kiss—we want more and more and
then more of it.
But there are moments, walking, when I catch a glimpse of myself in the
window glass,
say, the window of the corner video store, and I'm gripped by a cherishing
so deep
for my own blowing hair, chapped face, and unbuttoned coat that I'm
speechless:
I am living. I remember you.
La promesa
En el sueño que tuve cuando regresó no enfermo
sino sano y con el abrigo de invierno encima,
me miraba como si no pudiera hablar, como si
una ley se lo impidiera, una membrana que no podía romper.
Era su silencio lo que él no podía no hacer,
como nuestro respirar en este mundo,
como nuestro vivir,
tal como lo hacemos a tiempo.
Le dije: estoy leyendo un montón de cosas budistas,
y sabes? No moriremos cuando morimos
La muerte es un suceso, un umbral que atravesamos.
Seguimos y seguimos hacia la luz por siempre.
Él miró hacia abajo y después de nuevo hacia mí.
Esa misma mirada nuestra, de la mesa de la cocina,
cuando papá se emborrachaba, peligroso,
la mirada a ras que quiere decirte algo
en un cuarto lleno de gente, algo importante y no puede.
Traducción: Mori Ponsowy
The Promise
In the dream I had when he came back not sick
but whole, and wearing his winter coat,
he looked at me as though he couldn’t speak, as if
there were a law against it, a membrane he
couldn’t break
His silence was what he could not
not do, like our breathing in this world,
like our living.
As we do, in time.
And I told him: I’m reading all this
Buddhist stuff,
and listen, we don’t die when we die. Death is
an event,
a threshold we pass through. We go on and on
and into light forever.
And he looked down, and then back up at me.
It was the look we’d pass
across the table when Dad was drunk again
and dangerous,
the level look that wants to tell you something,
in a crowded room, something important,
and can’t
Marie Howe en La maja desnuda, UPV Radio. Conduce: Nidia Hernández.
