Marie Howe, Magdalena

Poeta nacida en 1950 en Estados Unidos, Marie Howe es una de las voces más reconocidas de la poesía contemporánea en lengua inglesa. Ha desarrollado también una importante labor como docente y fue Poeta Laureada del estado de Nueva York.

En 2025 recibió el Premio Pulitzer de Poesía por su libro New and Selected Poems, una obra que reúne más de cuatro décadas de escritura.

Estudió en Columbia University, donde fue alumna del poeta Stanley Kunitz, y ha enseñado durante años en Sarah Lawrence College. Su trayectoria incluye varios libros destacados como The Good Thief, What the Living Do y Magdalene.

A lo largo de su vida ha combinado la escritura con la enseñanza y ha recibido becas y reconocimientos de instituciones como la Guggenheim Foundation y la National Endowment for the Arts.

 

Magdalena




Antes del Comienzo



"¿Fui virgen alguna vez?"

¿Alguien me tocó antes de que pudiera hablar?



¿Quién me tenía antes de saber que era un yo?



Para que quisiera ese toque una y otra vez

sin saber quién o por qué o de dónde vino?




***




Los Hombres, Sus Cuerpos




Un pene era tan grande y grueso que cuando lo sentí dentro en verdad dije,

guao. Un pene no era circunciso y a mí me encantaba agarrar la pielcita y halarla hacia

abajo para que la cabecita saliera como un hombre diminuto. Un pene era curvo y yo tenía

que moverme de una forma diferente. Un pene era tan amigable que yo nunca tenía miedo

de él. Un pene era tan delgado que yo estaba realmente impactada. Un pene era grueso y

bajito como un cerdito. Un pene no se ponía duro hasta que él lo atapuzaba todo blandito

dentro de mí. Un pene llegaba apenas yo comenzaba a moverme. Lo siento, dijo él, tengo

un problema, pero a mí no me importaba. Yo amaba a ese muchacho. Un pene se reclinaba

erecto contra mí casi todas las mañanas, pero yo me salía de la cama como si no hubiera

escuchado ni una de sus palabras. Un pene era tan preciado para mí que yo lo besada y lo

besaba aunque supiera que había estado con otra persona. Hubo un pene que nunca vi pero

mi mano lo conoció por encima del jean. Un pene amaba tanto el interior de mi boca que

cantaba y balbuceaba. Uno tenía nombre. Uno era un ratoncito. Uno, me explicó él, tenía

unos piojitos muy pequeños, y no pudimos tener sexo por un tiempo. Uno era ortodoxo y

no se acercaba a la sangre. Uno tenía una verruga, una bolita dura justo debajo del

bordecito. Un pene era muy paciente sin hacer mucho alarde de ello. Un pene tenía un gran

sentido del humor. Un pene tenía herpes pero yo no conocía esa palabra aún. Uno era como

un martillo demoledor. Uno era un borracho grosero, un patán hiriente. Uno dormía dentro

de mí, muy cómodo y en casa.



Traducción: Rebeca Blackwell.

W.W. Norton & Company 2017.