Gabeba Baderoon nació en 1969 en Port Elizabeth Sudáfrica es poeta ensayista y académica ha desarrollado su obra entre Sudáfrica y Estados Unidos estudió en la Universidad de Ciudad del Cabo y posteriormente realizó estudios de posgrado en Estados Unidos su trabajo académico se centra en estudios culturales memoria colonialidad representación del islam y género en el contexto sudafricano
ha publicado los libros de poesía The Dream in the Next Body 2005 The Museum of Ordinary Life 2005 A Hundred Silences 2006 The History of Intimacy 2018 y también el libro de ensayos Regarding Muslims 2014 su escritura aborda temas como la memoria histórica el apartheid la vida cotidiana la identidad musulmana la intimidad y las formas de silencio en la experiencia social
Enseña Estudios de Mujeres, Género y Sexualidad y Estudios Africanos en Penn State.
NO PUEDO YO MISMA
Para venir a este país,
mi cuerpo debe reunirse a sí mismo
en fotografías y firmas.
Entre ellas me buscarán.
Tengo que dejar atrás todas las incertidumbres.
No puedo ser you misma una pregunta.
Traducción: Clara Janés
I Cannot Myself
To come to this country,
my body must assemble itself
into photographs and signatures.
Among them they will search for me.
I must leave behind all uncertainties.
I cannot myself be a question.
VERDADERA
Para juzgar si una línea es verdadera
desterrad el error del paralaje
llevad los ojos tan cerca como podáis
de la línea en sí y seguidla.
Un maestro enladrillador me lo enseñó.
La gente quiere andar donde él se ha arrodillado
y alisado la superficie.
Siguen la línea hasta el final
y sonríen ante su suave geometría,
cómo ha suturado los ángulos de la habitación.
Él transporta las herramientas en bicicleta…
un cubo, un largo tubo de plástico que llena de agua
para encontrar una marca de nivel, un cojín donde
arrodillarse,
una fina tela de algodón para quitar el polvo de los ladrillos
que da color sus pestañas al final del día.
Sabe cómo la porcelana, la terracotta y el mármol atrapan
los ojos. Conoce el efecto del peso
de un pie en la cerámica. El cálido polvo de la terracotta
ahueca
tu pie como la piel. La porcelana aparecerá intocada
durante toda su vida y por este motive
se usa también en la boca.
Para dibujar una línea verdadera donde colocar un ladrillo,
coge una cuerda con tiza fijada en una punta de la
habitación y da con ella
un golpe fuerte contra el suelo de cemento.
Con una cuadrícula azul sacude
las láminas del desordenado espacio, las dobla
en cuadrados y las deposita de un extremo al otro.
Bajo sus rodillas una habitación se volverá completa y clara.
Por la noche, vuelve a casa en bici sobre un suelo que se
eleva
y cae como nunca sucede bajo sus manos.
LA LLAMADA
El Sonido del teléfono
desde la habitación de mi compañero de piso
me atrapa en el rellano, a medio camino
escaleras abajo, la mano en el asa
no basta para parar
el ímpetu de la maleta. Necesito
magullarme la cadera para detenerla.
De la caja de cosas desechadas
-- signos de que una vez estuve aquí –
agarro el teléfono, lo enchufo
en el pasillo, y me siento
sobre el montón de listines apoyados a la pared.
Hola mama, contesto.
Me voy a otro sitio,
cada vez más lejos de donde partí.
A lo largo de las siete horas de diferencia horaria, temo
que nunca la volveré a ver.
Quiero decir en voz alta que estoy perdiendo
un centro al que pudeo volver,
pero no lo hago.
Ella habla también de un modo aplanado
por lo no dicho, acercándose mucho sólo
al separarnos, cuando dice
que parta sana y salva.
A lo largo de la creciente distancia
oigo su voz alejarse de mí.
Hago que me deje
Para poder sosegarme.
TRÍPTICO DE LA GUERRA: SILENCIO, GLORIA, AMOR
I.
RECAPITULACIÓN
La madre pidió que se quedara.
Miró a su hija silenciosa.
Te esperaba.
La calma del rostro de la niña era otra calma.
Sus manos yacían intocadas por la muerte.
El lavador de cadáveres
rasgó su largo vestido negro.
Azules cuentas de plegaria cayeron
al suelo en lenta recapitulación.
El lavador de cadáveres empezó a cantar
una oración para madres e hijas.
La madre dijo:
¿Quién me esperará?
II.
PADRE RECIBE NOTICIAS: SU HIJO MURÍO EN LA INTIFADA
Cuando oyó la noticia, el seños Karim se quedó silencioso.
No miró a la cámara,
tampoco a la gente que acarreaba su pena.
Sintió deslizarse una mano de su mano,
un breve separarse,
y por este motivo rechazó el consuelo de la gloria.
II.
SIEMPRE POR PRIMERA VEZ
Contamos nuestras historias de guerra como historias de
amor,
inocente como los huevos.
Pero volveremos a encontrarnos con la memoria
y la muralla en torno a la ciudad,
siempre por primera vez.
EL ARTE DE DEJAR
De todo lo que no quiero conocer
la muerte me susurra este terrible secreto:
nunca conoceré la alegría
except en su partida.
Nunca te conoceré
excepto en las huellas
cuando te hayas ido.
El calor es dejar
la camisa, colgada
del respaldo de la silla.
Lentamente te va devolviendo
todo lo que de ti tenia.
NADA MÁS
Una alfarera entrega el don de un cuenco hecho por ella.
El cuenco es perfecto, se excusa,
y nada más.
Un maestro japonés le ha enseñado
a hacer cuencos que son perfectos
porque tienen una leve, deliberada imperfección.
El cuenco es perfecto, nada más.
Nuestro cuenco encaja deliciosamente en la mano.
La historia lo llena como un segundo don.
Un viejo alfarero con el que compartimos el relato, se ríe
y revela el tercer don. La falta de imperfección del cuenco
es su secreta imperfección.
ESQUIRLAS
Cuando escribes un poema,
¿se desplazan hacia abajo
con precisión tus palabras
hacia una prístina pantalla?
O limpias
los hilos de sonido como cabellos
soplados hacia tus ojos,
barres las esquirlas del día,
adviertes en tus zapatos la mancha
de la primera, frágil ligera nieve.
Para averiguar
que, al hacer
descender tus dedos
a tu vagabundo día,
has llevado
un mensaje a la tierra,
una hilera de murmullos,
una sacudida,
un poema.